Fecha: 3 de julio de 2014 · Autor: Emilio Navaza · Categoría: Personajes

José Luis Martínez

Incondicional de Gregorio Pérez Rivera

José Luis Martínez (Atletismo Español)

Su relación con Gregorio Pérez Rivera, personaje capital del atletismo gallego una determinada época, fue muy estrecha. Era su profesor de gimnasia en Lugo y quien lo invitó a integrarse en el deporte. José Luis Martínez acabó siendo plusmarquista nacional de lanzamiento de martillo, dos veces campeón de España y olímpico en México 1968.

José Luis Martínez nació en León en 1943 porque su progenitor estaba trabajando en la base aérea en esa ciudad. Pero tanto su padre como su madre eran gallegos, ambos de Portomarín, y en Lugo se instalaron cuando José Luis posiblemente aún no sabía hablar. “Yo soy gallego por todos los costados, sin ninguna duda”, afirma.

Cuando empezaba a forjarse como atleta, lo que imperaba a su alrededor era una precariedad casi absoluta que recuerda con nitidez. “He empezado en la pista de tierra de 250 metros que había en Lugo, con un círculo roñoso, malo, sin jaula ni historias, y un gimnasio en el que hacer pesas era un problema. Creo que he probado el agua caliente ya con 20 años en algún hotel. Allí no había nada. Tenía luego una suerte indirecta porque mi padre poseía un taller mecánico y me arreglaba los martillos, me hacía los cables, las anillas. Eso me solucionaba un poco la vida porque si no aquello era algo increíble”.

A pesar de las dificultades, Lugo llegó a poseer atletas de un valor extraordinario. Allí surgió un grupo de lanzadores de martillo que causó asombro, y también especialistas en otras modalidades que alcanzaron igualmente la cúspide. Gregorio Pérez Rivera obró el milagro. “Gregorio era un hombre de bien. No puedo decir que es mi padre porque no es cierto, pero a mí me ha tratado creo que mejor que mi propio padre. Yo sé que en algún momento he sido más importante para él que sus propios hijos. Estoy seguro de ello”.

El afecto de José Luis hacia su entrenador no admite ninguna duda. “Estuve con él tres años. Me consiguió una beca para ir a la Residencia Blume y estuvimos manteniendo la relación toda mi carrera deportiva. Yo no cambié de club jamás. He estado siempre en el mismo, en el San Fernando de Lugo, fundamentalmente por él. En algún momento he tenido alguna opción de fichar en otro sitio y no lo he querido hacer nunca. Me ha tratado muy bien”.

Estuvo en la Blume de Barcelona desde 1962 a 1967 y su entrenador fue Ruiz Porras. “Yo tenía la gran suerte de tener una moto para ir a clase y eso me ayudó mucho, significaba la autonomía. Estuve cuatro años dando clases en la residencia, donde hacía un poco de jefe de estudios”. Y no se descuidó lo más mínimo. Estudió y se hizo ingeniero industrial. Y ya entonces tenía visión de futuro. “Me quedó tiempo para hacer pequeños negocios”.

El lucense batió cinco veces el récord nacional de martillo (Atletismo Español)

Es consciente de que esta beca que le llevó a la residencia barcelonesa fue determinante en su vida. “Si no fuese así no hubiera podido hacer carrera. En mi casa no había medios. A mí el deporte me ha valido más que nada porque me ha llevado por todo el mundo. No puedo decir más que bendiciones”.

El 27 de mayo de 1965, en las pistas de la Ciudad Universitaria de Barcelona, durante un festival en el que intervinieron atletas de clubes de la provincia y de la Blume, José Luis Martínez mejoró el récord español de lanzamiento de martillo (lo poseía Lorenzo Cassi en 58,64) al conseguir 58,89 en su segundo tiro.  Claro que poco le duró la alegría al lucense puesto que, el 5 de junio, el coruñés José Otero se fue hasta los 59,87 y una semana más tarde se plantó a las puertas de los 60 metros al alcanzar 59,93. La espléndida forma en la que se encontraba Otero le llevaron a situar el récord de España en 60,46 el 11 de julio de 1965 en Bourges (Francia). Aquel año de 1965, José Luis Martínez acabó segundo del ranking con 59,66.

La segunda vez que José Luis se hizo con el récord de España fue en mayo de 1966. En suelo francés, en Toulouse, en un festival internacional, se impuso con un registro de 61,44. La mejora era sustancial. Y no esperó demasido tiempo para seguir creciendo puesto que en París, el 8 de junio de 1966, con motivo del Memorial P. Mericamp, por tercera vez superaba la plusmarca nacional. La dejó en 61,78 metros que le valieron para ser cuarto en la competición que ganó el suizo Ammann con 63,80.

En el año 1967 José Luis Martínez se instaló en Madrid y pasó a ser dirigido por José Luis Torres, hecho que, según comenta, no le produjo un cambio muy importante en el aspecto técnico, aunque sí hubo una transformación. “Lo que rotundamente cambió fue mi preparación física. Ese año me metí como diez kilos más encima y automáticamente di un salto de cuatro metros”.

Su primer título nacional de martillo lo obtuvo en Madrid, en el estadio de Vallehermoso, en septiembre de 1967. Se encaramó al primer puesto con una marca de 58,36, mientras que José Otero lanzaba 57,94 y Fernando García Cabanas, 56,64. Tres gallegos en el podio. Pero conviene resaltar otro hecho: se clasificaron cuatro lucenses entre los diez primeros. Además de José Luis Martínez y Fernando García Cabanas, hay que citar el séptimo puesto de José M. Almudi (53,22) y el décimo de Antonio Núñez-Torrón (50,14).

De completo tendrá que considerar el año 1968, el que desembocó en los Juegos de México. El 30 de mayo, en el primer Trofeo San Fernando organizado en Madrid por el Club Vallehermoso, José Luis estuvo fantástico. Salvo dos nulos, los otros cuatro lanzamientos estuvieron por encima de los 60 metros y el tercero en concreto llegó a los 63,72, superando así su propio récord nacional. Era la cuarta vez que lo conseguía. En este torneo quedó segundo Alcántara con 57,24.

El Club San Fernando le otorgó la medalla de oro a título póstumo, recogida por sus hijos, en julio de 2006 en Lugo

Y volvió a ser el mejor en los Campeonatos de España celebrados el 13 y 14 de julio en Vallehermoso. Alcanzó una mejor marca de 63,62 en su tercer lanzamiento y, excepción hecha del primero que fue nulo, todos superaron los 60 metros. La segunda posición la consiguió Antonio Fibla, 58,74, y la tercera, Antonio Núñez-Torrón, 56,14.

Pocos días después, exactamente el día 21, en el estadio de Riazor, en A Coruña, José Luis Martínez dejó la plusmarca española de martillo en 64,62, lo que acabó siendo el mejor registro de su vida. Sucedió durante un encuentro internacional contra franceses y griegos. Sus 64,62 le dieron, con diferencia, el primer puesto. Los galos Accambrai y Chadefaux, con 60,68 y 60,62 fueron segundo y tercero. Para los griegos Bolitis, 59,66, y Fidelis, 58,56, quedaron los puestos cuarto y quinto, mientras que Fibla cerró la clasificación con 58,46. El resultado de la confrontación arrojó un corto triunfo de Francia sobre España, 110 a 98, y una victoria algo más holgada de España sobre Grecia, 127 a 83.

Estaba, pues, en el buen camino de poder ser olímpico. Pero para ello se le exigía lanzar de nuevo más allá de los 64 metros. En Pontevedra, en el mes de agosto, se llevaron a cabo tres festivales muy continuados (días 14, 17 y 22). El derecho a estar en los Juegos le llegó disputando el tercero, el del día 22, cuando le midieron 64,22. El día 14 había lanzado 63,24 y el día 17 llegó a 62,10. Y subrayemos aquí una significativa curiosidad, aunque no sea José Luis el protagonista. En la reunión del día 14, Ignacio Sola intentó el récord del mundo de salto con pértiga con el listón a 5,40.

Los Juegos Olímpicos de México 1968 se celebraron en octubre. De los 22 atletas inscritos en la prueba de martillo, José Luis Martínez solo superaba a dos en marca: el salvadoreño Carlos Hasbun y el nicaragüense Gustavo Morales. Con esta perspectiva, es fácil comprender que el lucense lo tenía muy complicado para llegar a la final. Y no llegó. Se pedían 66 metros para poder estar en la lucha por las medallas y José Luis, en la calificación, lanzó 60,60 en su primer tiro, 63,40 en el segundo y 62,84 en el tercero. Entre los participantes que no se clasificaron, el gallego quedó por delante del suizo Ammann (62,40), el indio Kumar (60,84), el nicaragüense Morales (45,76) y el salvadoreño Hasbun (37,46).

José Luis Martínez, que fue internacional en 18 ocasiones, falleció en Madrid el año 2004. En julio de 2006, el Club San Fernando Lucus-Caixa Rural le rindió en Lugo un homenaje, otorgándole a título póstumo la medalla de oro de la entidad.

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