Fecha: 10 de junio de 2021 · Autor: Emilio Navaza · Categoría: Personajes

Pedro Nimo (y II)

La decepción de Riga

A Pedro Nimo lo introdujo en el atletismo el profesor y atleta Carlos Silva cuando el primero tenía dieciséis años y estudiaba en el colegio Peleteiro en Santiago. “Fue el que me descubrió y me metió en esto”, decía iniciándose el año 1998 en El Correo Gallego, satisfecho por ese crucial momento. Pero también entró en juego, en esos comienzos, la aparición de otro atleta, Manuel Vigo, que lo tuvo en la escuela del club Universitario de la capital gallega. “Estas dos personas”, cuenta Nimo, “me marcaron muchísimo. Pudieron explotarme ya como atleta y decidieron llevarme poco a poco, sin prisas”.

Todos sus movimientos y afanes le condujeron a convertirse más pronto que tarde en un atleta reconocible dado que poseía una indiscutible calidad. Y se hizo notar ya como júnior cuando Alfonso Ortega era su entrenador. Quedó quinto en el Campeonato de España de cross el 8 de marzo de 1998 en Vitoria, por lo que integró la selección española júnior en el Mundial de cross en Marrakech (Marruecos) ese mismo mes de marzo.

En una carrera de 8 kilómetros que fue ganada por el etíope Million Wolde entre 127 atletas que cruzaron la meta, Pedro Nimo quedó cuarto español en el puesto 51º, siendo superado por Miguel Ángel Pinto (30º), Iván Galán (42º) y Rafael Martín (48º), mientras que aventajó a Álvaro Jiménez (88º) y Adrián Pena (94º). De la competición llegó a decir que había salido muy atrás (Alfonso Ortega, responsable nacional de fondo, le hizo ver que su error había sido “salir muy suave”), por lo que le resultó complicado superar rivales; también le infundió temor la elevada temperatura que había.

Pedro Nimo venciendo en la Behobia-San Sebastián de 2013 (P.N.)

El año 1999, todavía júnior, se reafirmó en el cross como el gran corredor que se vaticinaba. Esa temporada si no estuvo sublime poco le faltó. Se impuso en Soria por delante de Daniel Bayón; también fue el mejor en la localidad guipuzcoana de Elgoibar en el Memorial Juan Muguerza ante Enric Roig; doblegó a todos en Maliaño (Cantabria) en el Cross Punta de Parayas; nadie lo superó en Torremolinos (Málaga) donde se disputó el Campeonato de España por clubes; y cuando tuvo que pelear por el título nacional en San Miguel del Camino (Léon) el 14 de marzo ningún atleta podía mostrar una hoja de éxitos tan contundente como la suya. Quedó campeón de España adelantando en tan sana pretensión a Fernando Rey y Ricardo Serrano. Cuenta Atletismo Español que, aun con estos antecedentes, “tuvo que sufrir más de la cuenta”. Incluso explica que ya muy cerca del final pareció peligrar la medalla de oro en favor de Fernando Rey, pero, todo debe decirse, “Nimo impuso su clase y ganó con cierta holgura”.

Hasta Belfast (Irlanda del Norte) se fue el santiagués para contender en el Campeonato del Mundo de cross (27 y 28 de marzo) y esta vez acabó siendo el mejor clasificado de la representación española júnior. Terminó en el puesto 32º y sus compañeros ocuparon estas posiciones: Fernando Rey (37º), Roberto González (40º), Ricardo Serrano (45º), Rubén Díaz (93º) y Francisco Javier Alves (120º). Entre 150 clasificados, el triunfo lo disfrutó el etíope Hailu Mekkonen.

Pedro Nimo ese año 1999 había decidido cambiar su lugar de residencia de Santiago a Vigo para estar cerca de Alfonso Ortega, una circunstancia que valoró positivamente ya que, según él, “en estos niveles necesitas que tu entrenador esté contigo”. Sin embargo, aquella decisión no sería duradera. Se truncó aquel mismo año al quedar decepcionado con la carrera de 10.000 metros que disputó el 5 de agosto en los Campeonatos de Europa júnior en Riga (Letonia) y que provocó que diera un nuevo cambio a su vida.

Finalizó la prueba en octava posición en 30 minutos 22 segundos 44 centésimas (el otro español, Fernando Rey, acabó noveno en 30:23.36). Lo hecho por Pedro Nimo “supo a poco” en palabras de Jorge González Amo en Atletismo Español, donde también escribió: “Pedro es un atleta con una tremenda clase natural, venía con la mejor marca, y una actuación que no estuviese en la lucha por los primeros puestos siempre nos decepcionaría. Disculpas y justificaciones las tiene…” Pese a todo, concluía González Amo, “… confiamos al 100% en este magnífico atleta del que esperamos grandes actuaciones en el futuro”. El campeón europeo júnior de 10.000 metros fue el belga Hans Janssens con un registro de 29 minutos 49 segundos 59 centésimas.

Sobre su actuación en Riga, Pedro Nimo explicaría días después en El Correo Gallego que “estaba muy cansado de todo el año” y su estado no era precisamente el mismo que cuando había corrido los 10.000 metros en 29:27.25. “Estoy bastante decepcionado porque creo que fallé donde tenía que haber dado la talla”. También relató que le habían perdido la maleta en el viaje, por lo que se puso “supernervioso” y se vio obligado a comprar ropa y “las zapatillas para un 10.000 son importantes y me hicieron unas rozaduras”.

En carrera, tampoco se encontró cómodo. “Me agobié mucho. Como tenía la mejor marca, todo el mundo te mira a ti, toda la responsabilidad la tienes tú (…) En cuanto no me vi primero, segundo, me vine abajo. Tenía la necesidad de estar en cabeza toda la carrera”.

Tras este varapalo, el santiagués tomó la determinación de dejar de correr 10.000 metros y decantarse por los 1.500. “A lo mejor me sirvió para darme cuenta de que por ahora soy muy joven para hacer 10.000. Yo creo que es una carrera que hay que tener muy madurada”.

Equipo español de maratón en los Campeonatos de Europa de Berlín 2018, con Pedro NImo, cuarto de izquierda a derecha (ECG)

El cambio de distancia traía consigo dejar de entrenarse con Alfonso Ortega en Vigo y pasar a hacerlo en Madrid con Manuel Pascua, para lo que dispondría de una beca como externo en la Blume. Esta decisión, según comentó, no la contemplaba del todo bien Ortega y de hecho le habló de que podría ser “una equivocación” el bajar de manera tan brusca de distancia. Pero también Ortega le hizo ver que entendía perfectamente el paso que iba a dar y que a él lo tendría siempre “ahí” por si no cuajaba.

Un año (1999/2000) duró inicialmente la relación con Pascua, que para el santiagués fue “una época de aprendizaje continuo”. “Ahí descubrí al entrenador más técnico que nunca haya tenido, aunque no menos cierto sea que con muchas maneras de entender el deporte y la vida distintas a las mías”.

De lo que fue su primera etapa con Pascua, destaca Nimo que “el error” radica en que “era un crío con muchos pájaros en la cabeza” y pasó de ser “un gran júnior a pelearme con los adultos y no encauzar de la mejor manera mi carrera deportiva”. En aquellos momentos surgieron “ciertas discrepancias sobre cómo llegar lo más lejos posible” y esto provocó el distanciamiento entre los dos. Para el atleta supuso algo más. “Terminé dejando el atletismo dos años”.

Pero, trascurrido el tiempo, hubo un segundo acercamiento de Nimo con Pascua. Sucedió en 2009, dos o tres semanas antes de que el gallego hiciera su debut en maratón en Viena. La relación de todos modos fue más bien efímera ya que duró solo hasta los Mundiales de Berlín de ese mismo año. “Después de nuevas discrepancias terminamos por emprender caminos separados”.

Sobre esta ruptura con Pascua, el atleta santiagués volvería a recordar esta situación en La Voz de Galicia en diciembre de 2010. El relato lo sitúa en momentos previos a la cita mundialista de Berlín 2009. “Estaba cansado”, dice Nimo, “me sentía débil y muy justo de fuerzas y le pedí a Manolo bajar el nivel de entrenamiento. No daba recuperado. Me dijo que a los Mundiales se va a buscar medalla o hacer puesto de finalista, que lo demás no sirve para nada. No soportaba las cargas de trabajo de los entrenamientos que se me asignaban”.

No se anduvo con evasivas en su exposición el fondista gallego. Se fue directo al diez en la diana. “Y como su teoría era que el fin justifica los medios, me propuso tomar sustancias dopantes que mejorarían mi rendimiento, que él tenía contactos para conseguirlas y que se encargaría de todo. Que sería indetectable”. ¿Y cuál fue la reacción del atleta ante tal propuesta? “Me negué, pero mantuvimos el nivel de entrenamiento y aunque conseguí acabar el maratón después vinieron las consecuencias”.

También cuenta Pedro Nimo que, a pesar de haber escuchado cosas sobre la manera de actuar del técnico cuando estaban alejados uno del otro, es consciente de que “muchas veces se habla por envidia”, de ahí que no tuviera inconveniente en volver con él. “Le confié mi preparación con la intención de hacer el mejor papel mundialista posible después de haber dado el salto al maratón (…) Estaba claro que entonces era la mejor elección”. Pero, por lo sucedido, todo indica que no le salió bien la apuesta. “Reconozco que ahora lo que estoy contando puede sonar a oportunista o revanchista, pero en aquel momento me faltó valor para denunciarlo”.

El 28 de marzo de 2009, Pedro Nimo obtuvo una gran marca en el medio maratón Azkoitia-Azpeitia Memorial Diego García, al concluirlo en 1 hora 02 minutos 48 segundos (sería su mejor registro en la distancia). “Corrí solo en medio de un frío tremendo. Si llego a estar con un buen grupo podría estar cerca del registro de Alejandro Gómez”, diría en La Voz de Galicia. Signifiquemos que el vigués había realizado en 1992 un tiempo de 1h01:20, que fue récord de España.

Pedro Nimo, en el centro, con Julia Vaquero, Vanessa Veiga y Alfonso Ortega, a la derecha, en el Mundial de cross de Marrakech (Marruecos) de 1998

Este medio maratón en suelo guipuzcoano fue ganado por el keniano William Chebor en 1h01:06, seguido de su compatriota Samuel Mugo, 1h02:06. Y tras ellos, Pedro Nimo. No es de extrañar que comentara en El Correo Gallego que “casi me echo a llorar cuando entré en meta”. “Fue una locura cuando llegué a meta, con un público entregado. Es una pena que te conozcan más fuera de casa que en casa”, señalaría también.

En su admirable palmarés, el compostelano presenta como mejor marca en 10.000 metros 29 minutos 18 segundos 30 centésimas, lograda en 2005 en el Campeonato de España de esta distancia celebrado en Avilés, donde finalizó en undécimo lugar. Y posee además estas otras mejores marcas: 8:18.9 en 3.000 metros (2006), 14:50.5 en 5.000 (2008), 9:23.2 en 3.000 obstáculos (2006), y 30:09 en 10 kilómetros en ruta (2008 y 2013). En Galicia es uno de los atletas con más victorias (seis) en el torneo de cross absoluto: 2005, 2006, 2007, 2008, 2013 y 2014. Y también ostenta estos otros títulos: dos en 10.000 metros (2004, 2008), tres en medio maratón (2008, 2016, 2017) y dos en 10 kilómetros en ruta (2014, 2018).

Cuando le hablaron por primera vez y en términos muy elogios de la Behohia-San Sebastián, Pedro NImo quedó convencido de que tenía que ganar esta carrera. Se puso a ello a conciencia en 2013, por lo que sacrificó de su planificación otras pruebas para no interferir en esta cita del País Vasco. Lo tuvo como gran objetivo. Y el día 10 de noviembre de ese año él era uno más, aunque con vitola de atleta grande y con opciones, entre los 23.000 corredores que estaban dispuestos a sufrir lo que hiciera falta sobre aquel trayecto de 20 kilómetros. Para hacerlo todavía más complicado, el día se presentó lluvioso y con viento. “Eso era un vendaval, hicimos algún kilómetro muy lento” porque “no se podía ir más rápido”, sentenció en El Correo Gallego. “Parecía que te agarraban de la camiseta”.

Si en un principio se mostraron más gallitos él mismo, Chema Martínez, Marc Roig, Alberto Revuelta y Jeremy Pierrat, a seis kilómetros de meta la anhelante victoria se había reducido a un mano a mano entre Marc Roig y el santiagués, con este creciéndose más y más hasta llegar solo y triunfador a meta, con tiempo suficiente para repartir felicidad y agradecimiento a tantos y tantos aficionados allí presentes. “Lo bonito, al lado del sueño cumplido, fue ver a tanto gallego que se acercó a saludarme, orgulloso, y a felicitarme por el triunfo”, dijo en El Correo Gallego. Pedro Nimo terminó en 1 hora 04 minutos 30 segundos, Marc Roig en 1h05:49 y Chema Martínez en 1h0628.

Pero a Pedro Nimo se le encogió el corazón cuando supo que en aquella carrera tan deseada había fallecido poco antes de la meta una joven corredora navarra. Se quedó allí para estar presente en su funeral y le hizo entrega a su familia del trofeo que había conquistado. “Lo que yo hice lo hubiese hecho muchísima gente, cualquiera lo haría. No es el gesto de Pedro, es el gesto del atletismo y de un atleta popular, que yo lo soy. De un compañero a una compañera”.

Pocos días después de haber ganado la Behobia-San Sebastián, regresaría a la capital donostiarra para ejercer de liebre durante 20 kilómetros en el Campeonato de España de maratón, donde Carles Castillejo (2h12:43) y Estela Navascués (2h32:38) consiguieron la mínima para los Campeonatos de Europa de 2014. El público se volcó con él y recibió varios agasajos. Gente de Pamplona tuvo muy presente el gesto que había tenido con su joven vecina fallecida. “Me regalaron un San Fermín, me dijeron que era el patrón de los corredores y que me iba a proteger”, indicó en El Correo Gallego. Agradeciéndolo todo, se quedó para siempre con “el cariño de la gente, fue de nuevo increíble, y en la carrera, dándome las gracias por ir. En la vida viví nada igual”.

La desgracia se haría presente de nuevo en la Behobia-San Sebastián de 2015, al producirse el fallecimiento de otro corredor navarro, estando también presente Pedro Nimo. Intervinieron unos 30.000 corredores en un día de intenso calor. Triunfo rotundo del barcelonés Carles Castillejo (1h01:12), con el santiagués entrando en quinto lugar (1h05:05).