Fecha: 17 de marzo de 2016 · Autor: Emilio Navaza · Categoría: Personajes

Benjamín Fernández

Llegar a tiempo

Se hizo atleta a la edad en la que otros ya tienen casi completa su biografía. Pero para él no fue obstáculo. Todavía tuvo tiempo de situarse muy en la cúspide entre los corredores de 1.500 metros y obtener dos títulos nacionales de pista cubierta. Y fue cuatro veces internacional. Benjamín Fernández (Soutipedre, Ourense, 1955), al que se nombra, y así se le ha jaleado, como Xamín, hizo su aparición cuando se iniciaba la década de los 80. Estaba en Santiago de Compostela y se puso en manos del entrenador Ricardo Gurriarán, al que nunca dejó, porque con él se entrenaba Manuel Gómez Vidal, conocido suyo.

Su familia dejó Soutipedre y se instaló en el municipio de Petín, comarca de Valdeorras, cuando él contaba once años. Allí, en el Colegio Pablo VI, jugaba al fútbol con sus compañeros y lo de darle al balón continuó con él por mucho tiempo, de tal modo que, con 21 años, era uno de los integrantes del equipo CD Rúa, por entonces militando en segunda regional. Benjamín era centrocampista. En 1983, en El Correo Gallego, rememoraba así aquella experiencia futbolística: “Tenía mucha resistencia pero nunca jugué un partido completo. Aparte del favoritismo de los técnicos había otra gente mejor. No tenía mucho futuro. Imperaba más el ímpetu que la técnica”. Estuvo jugando hasta los 23 años, cuando estaba estudiando Magisterio en Santiago, lo que le obligaba a viajar domingo tras domingo a su tierra ourensana para estar con el equipo.

Benjamín Fernández, perseguido por Rogelio Barragáns y Estanislao Durán, en el Campeonato Gallego de cross el 19 de febrero de 1984 en Fene (El Correo Gallego)

Otra faceta deportiva con la que ha disfrutado lo suyo es el tenis. “Me gustaba mucho”, dice. En Petín existía una pista y a ella acudía con sus jóvenes amigos para jugar partidos de dobles. Y eran ellos mismos lo que se iban corrigiendo los defectos como buenamente podían. La afición la mantuvo Benjamín por mucho tiempo e incluso estando en Santiago llegó a jugar al menos el denominado Trofeo Rector.

Ya en el atletismo, donde su figura emergió considerablemente, le sacó un notable rendimiento a sus actuaciones en pista cubierta. Se asoma a los Campeonatos de España de 1982 en Oviedo, donde corre 3.000 metros sin que llame la atención su octavo puesto (8:28.4 y triunfo de Abascal, 7:59.6). Pero en 1983 y 1984, en Valencia y en San Sebastián, en lo que fueron sus únicas comparecencias en este certamen nacional además de lo hecho en Oviedo, se hizo con los dos títulos de 1.500 metros.

En la cita valenciana del 83, Benjamín Fernández, con 3:49.56, se impuso a Javier Gordillo, 3:53.42, y a Fernández Agudo, 3:54.35, hablando Atletismo Español de un triunfo “sin apenas esfuerzo”. Y en 1984, en Anoeta, su victoria la consiguió al hacer una marca de 3:42.43, seguido de López Egea, 3:42.67, y de Carreira, 3:45.62. Se escribió que inicialmente había dominado el catalán López Egea pero el hecho fue que Benjamín acabó renovando el título; los tres primeros clasificados obtuvieron mínima europea.

Cuando el mes de marzo de 1984 Gotemburgo (Suecia) acogió los Campeonatos de Europa en sala, en ellos estuvo Benjamín Fernández para correr 1.500 metros en unión de José Manuel Abascal.

Fueron, según cuenta Atletismo Español, unos campeonatos que pasaron “con más pena que gloria” y refleja la publicación que, por primera vez en seis años, los atletas españoles regresaban a casa sin ninguna medalla.

Mientras Abascal ganaba la primera semifinal con 3:42.64 (no compareció a la final; había corrido la semifinal “con varias décimas de fiebre”), Benjamín solo era séptimo en la segunda con 3:43.84, venciendo en la carrera el italiano Materazzi, 3:42.62, seguido del belga Wynsberghe, 3:42.76, y el alemán occidental Wessinghage, 3:42.94. Se reseñó la actuación del gallego de este modo: “Corrió mal y muy distinto a como en él acostumbra. Cedió mucho al principio y su reacción final no le sirvió para ser finalista, algo que en una carrera normal debía haber conseguido”.

El 3 de mayo de aquel año 1984, Benjamín daba cuenta en El Correo Gallego de su actuación europea. Comentó que había tenido dificultades en la salida y que se había visto obligado a correr casi siempre por la calle dos para no verse encerrado; además, cuenta que le dieron un empujón en una curva y a punto estuvo de caerse. “Creo que hubiera podido estar perfectamente en la final corriendo en circunstancias normales porque me encontraba muy fuerte”. La experiencia, en todo caso, no la consideraba satisfactoria. “Nunca pensé que fuera así. Es completamente distinto a lo de al aire libre”. También manifestó que, finalizada su intervención, el seleccionador Carlos Gil le hizo ver que había hecho un desgaste de energías tremendo y que le habían sobrado fuerzas pero que no había sabido correr. “Eso fue verdad. Yo no supe correr y estaba fuerte”.

El mediofondista Benjamín Fernández, izquierda, trata de alcanzar a Colomán Trabado en un encuentro de Liga de clubes en Santiago en mayo de 1984 (El Correo Gallego)

El debut internacional de Benjamín Fernández se había producido corriendo también en pista cubierta, el 22 de febrero de 1983 en Valencia en un enfrentamiento con Francia a la que se derrotó por 73 puntos a 68. Aquel día, el ourensano quedó segundo en 1.500 con 3:47.56, guardándole las espaldas a López Egea, 3:45.60; los franceses De Pessemier y Rebantan se quedaron algo relegados con 3:51.28 y 3:52.54.

Ya en 1984, el día en el que se abría febrero, estuvo en Milán en el triangular Italia-España-Unión Soviética, siendo tercero en 3.000 con 8:00.37, en una carrera ganada por Francisco Sánchez Vargas, 7:59.00, seguido del soviético Tischenko, 7:59.24. Atletismo Español deja constancia de lo sacrificado que había sido el triunfo del granadino, en una “carrera en la que también brilló el gallego Benjamín Fernández. Ambos tuvieron duros rivales en el soviético Tischenko y los italianos Mei y Patrignani”.

En un ranking español de todos los tiempos de pista cubierta de diciembre de 1986, Benjamín se dejaba ver en el séptimo lugar entre los competidores de 1.500 metros por sus 3:42.43 del año 84 en San Sebastián, liderando la prueba José Luis González con 3:36.04. Y en 3.000 era el duodécimo con 8:00.37 también del 84 en Milán, figurando el vigués Javier Álvarez Salgado (7:52.6) como dominador de la distancia.

Donde consiguió el fruto más apetecible disputando los Campeonatos de España al aire libre fue en la pista barcelonesa de Serrahima en 1984, al acabar tercero en los 1.500 metros. Tras imponerse en la primera semifinal con 3:45.88, se vio superado en la final por José Manuel Abascal, 3:39.31, y Jaime López Egea, 3:39.45, mientras él terminaba en 3:39.89 aunque dejando tras de sí a gente valiosa como José Luis Carreira, Teófilo Benito o Andrés Vera.

Y la única vez que actuó como internacional al aire libre lo hizo en un escenario muy conocido por él: las pistas de la Residencia en Santiago. En ellas, en septiembre de 1984, contendieron España-Finlandia-Portugal-Galicia. Colectivamente se festejó sobre todo el triunfo español ante los finlandeses y Benjamín, en los 3.000, fue el quinto clasificado (8:03.28), y José Luis Carreira el cuarto (8:01.53). En aquella carrera ejercieron su dominio los portugueses Ezequiel Canario (7:58.97) y Dionisio Castro (7:59.14), los dos únicos atletas por debajo de los ocho minutos.

Prácticamente todo su recorrido atlético lo hizo perteneciendo al CUA (Club Universitario de Atletismo de Santiago), aunque también estuvo fichado por el Club Oviedo Botas y el Oviedo Atletismo, y en todo momento recibió las directrices del entrenador Ricardo Gurriarán. Nunca se separó de él. “Pude comprobar”, dice Benjamín, “que los sistemas de entrenamiento que utilizaba Ricardo Gurriarán coincidían en general con los que efectuaban la mayoría de los atletas de elite en España. Conmigo dio en la clave. La diferencia entre lo que yo entrenaba, con respecto a otros atletas de la misma especialidad, era que yo hacía la mitad menos de entreno. Yo entrenaba tres o cuatro días a la semana”.

De izquierda a derecha, el entrenador Ricardo Gurriarán, Benjamín Fernández y Fátima Paz en 1984 en Santiago de Compostela

Para calibrar su calidad, no existe posiblemente mejor termómetro que comprobar lo que refleja el ranking. Benjamín Fernández llegó a correr los 800 metros en 1:47.52 en 1983, ocupando ese año el sexto puesto en la prueba que tenía a Colomán Trabado de líder con 1:45.98. En 1985 consiguió su mejor registro en 1.500 metros, 3:39.12 (récord gallego), situándose igualmente en el sexto lugar ese año, mientras que José Luis González con 3:30.92 era quien mandaba en la distancia. Corrió los 3.000 metros en 7:54.31 en 1984, siendo el segundo del escalafón tras José Luis González, 7:45.44. Y en 5.000 metros tiene una marca de 13:55.42 en 1985, lo que le dio para situarse decimosexto (primero estaba José Luis González con 13:15.90).

Un ámbito en el que se movió como pez en el agua compitiendo ha sido en el universitario. Lo atestiguan sus éxitos. Tras quedar segundo en el Campeonato de España de cross en 1982 en Villamuriel (Palencia) integró el equipo español en la cita mundialista de Darmstadt (Alemania) donde finalizó en el puesto 52 entre 98 clasificados. “Fernández salió valiente y el ritmo demasiado fuerte le hizo bajar el rendimiento después, si bien recuperó a base de coraje”, se puede leer en Atletismo Español. El mejor de los españoles fue Vicente Polo, el decimosexto. Venció en la carrera el alemán federal Zimmerman.

Pero en 1983, Benjamín Fernández quedó campeón de España universitario de cross en Valencia entre casi 90 participantes. Después de que la carrera quedara ya desde un principio en manos de media docena de corredores, siendo más visible inicialmente De la Cruz y después Castelló, el que se fue distanciando al final fue Benjamín “para presentarse solo en la meta”, cuenta la crónica, “con más de 50 metros sobre su inmediato seguidor Castelló”.

También en la pista fue muy efectivo. Quedó campeón de España universitario de 1.500 metros en 1982 (3:47.50) y en 1983 (3:44.88). Y este último año participó en la Universiada de Edmonton (Canadá). Se clasificó quinto en la primera semifinal con 3:42.95 y ganada por el estadounidense Fricker, 3:41.68. Y en la final, “aquejado de una lesión en un pie”, a decir de Atletismo Español, obtuvo la octava plaza con 3:44.21, con Andrés Vera en cuarta posición, 3:41.27. El título se lo adjudicó el italiano Patrignani, 3:41.02.

Lo que parece claro es que Benjamín Fernández ha sido capaz de exprimirse al máximo en el tiempo – que no fue mucho- que le tocó vivir de atleta. Porque asimismo suma seis títulos gallegos (dos de 800 y cuatro de 1.500) desde 1982 a 1985; y además fue campeón de cross en 1984 en Fene.

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