Fecha: 18 de diciembre de 2014 · Autor: Emilio Navaza · Categoría: Personajes

Antonio Prunell

Potente saltador

Después de que su padre, militar, se instalara en el nuevo destino de A Coruña con su familia, Antonio Prunell (Girona, 1941), con dieciséis años, se acercó con su hermano mayor hasta el estadio de Riazor con el propósito de pasárselo bien. Al ver que se estaban realizando saltos de longitud, él también quiso probar. Como aquellos movimientos los estaba observando Manuel Fraga Ferrant, hombre fundamental en el atletismo coruñés, no dudó en llamarlo para decirle que en pocos días habría una competición y que esperaba contar con él. “Gané la prueba y empecé a hacer atletismo”, señala.

Saltando en un curso de Educación Física en Toledo

Preferentemente Antonio Prunell acabó siendo un saltador de longitud (7,12 como mejor marca), pero también supo exprimir su velocidad lo más posible (corrió los 100 metros en 10.6) y con el equipo de relevos 4×100 de A Coruña, en el que figuraban José Rodríguez Quinteiro, Pérez Villar y Ángel Calle, quedó campeón de España en 1964 con un tiempo de 42.5, mientras Barcelona terminaba en 43.6 y Guipúzcoa en 44.9. Además consiguió tres bronces nacionales en longitud (1960, 1963 y 1968). Y dado que solía asomarse con desparpajo a otras pruebas, intervino en tres Campeonatos de España de decatlón, con medalla de bronce en 1966. En tres ocasiones (1960, 1961 y 1964) fue internacional absoluto.

De entrada, una confesión fundamental: no fue un atleta que haya dedicado el tiempo preciso al entrenamiento. Cree que la disciplina para la que contaba con más posibilidades era el salto de longitud, siempre y cuando se hubiese entrenado en condiciones. “Lo que pasa es que no se entrenaba”, afirma. “Teníamos a Manuel Fraga que era el único entrenador para todo el mundo, con lo cual no tenías un entrenamiento específico; Rascado es el que nos tomaba las series y se acabó”. Recuerda también dirigiendo atletas en Riazor a Biurrun, a Vela Cuervo… Aunque lo cierto es que “no había entrenadores”.

Se podría afirmar que las pisadas de Antonio Prunell sobre la pista de ceniza de Riazor se percibían con mayor nitidez que otras porque las suyas eran unas pisadas vigorosas. José Antonio Díaz Núñez, destacado atleta también de aquel momento y gran amigo suyo, se refiere a él con estas palabras: “Me impresionó por su potencia, su clase y su poco entrenamiento. Disfrutaba haciendo atletismo”. Sin embargo, no considera ni mucho menos Prunell que saltara técnicamente bien. Y es clarificador al respecto: “Al no hacer gimnasia de abdominales, te caías enseguida”. La velocidad naturalmente jugaba un papel determinante para realizar un salto largo. “Batías y adiós, a lo que te diera. Yo hacía como mucho lo que llamábamos el salto de extensión…”

Su debut con la selección española absoluta se produjo en Clermont-Ferrand (Francia), a mediados de julio de 1960. El equipo de Francia Sur salió victorioso de la confrontación por 119 puntos a 90 y, en Atletismo Español, son significativas estas líneas: “Una vez más tenemos que señalar, en disculpa de nuestros atletas, que el viaje en autocar durante dos días (pues salió de Barcelona a primera hora del lunes día 11 y llegó a Clermont-Ferrand el martes a las cinco de la tarde) agotó y repercutió sobre la forma física de algunos, aunque no todos acusasen el penoso viaje”.

Afectado o no por el desplazamiento, Prunell saltó 6,59, situándose en la cuarta posición; su compañero González quedó segundo con 7,10. Venció el francés Cucuat, 7,16, mientras que Beauvois era tercero con 6,97.

Cuando finalizó el año 1960, su mejor salto en longitud era de 7,01, lo que le permitió acabar quinto en el ranking español, dominado por Areta con 7,40. Y en triple, la marca de 14,08 le daba para ser cuarto, prueba liderada igualmente por Areta con 15,04. Su temporada había sido francamente buena puesto que se llevó la medalla de bronce en los Campeonatos de España disputados en Barcelona al saltar 6,68; se vio superado por J.L. Vázquez, 6,93, y Luis Felipe Areta, 7,11. Y se había hecho con el récord gallego absoluto (6,87) y también con el de 4×100 (43.3) acompañado por Ángel Calle, José María Guillén y José Luis González.

Por la izquierda, José Luis González, José María Guillén, Antonio Prunell y Ángel Calle, tras conseguir el récord gallego absoluto de 4×100 metros en 1960

Volvería a la internacionalidad en junio de 1961, en Madrid, teniendo España como rival a Francia, aunque se hizo notar que la selección gala, por la categoría de sus hombres, “dejaba de tener el significado de “B” para convertirse en un primer equipo, aunque cierto es consignar que no se trataba del mejor equipo de Francia”. El caso es que los franceses se impusieron por 123 puntos a 88.

En cuanto al salto de longitud, se dejó constancia de que “fue de neto dominio francés, en una prueba que de antemano había que adjudicarles, ya que nada menos que el olímpico Collardot representaba a su país”. Triunfó el citado Collardot, 7,31, siendo segundo su compatriota Prost, 7,17, y después quedaron Areta, 7,05, y Prunell, 6,64.

La tercera y última comparecencia como internacional se demoró hasta septiembre de 1964 en Lisboa. Allí, Portugal no pudo con España (94-113) y Prunell, con 6,99, solo fue superado por el portugués Esteves Costa, 7,21. En tercer lugar quedó Segura, 6,81, y cerró la clasificación el lusitano Pedro de Almeida, 6,73.

Durante la década de los sesenta estuvo frecuentemente en los Campeonatos de España como saltador y velocista, extrayendo de ellos la siguiente conclusión: “Siempre fracasábamos cuando íbamos a Madrid. Era tremendo. Aquí eras buenísimo en 100 y llegabas a Madrid, que deberías hacer mejor marca porque la altitud eran 600  metros de diferencia, y siempre pegabas el pufo, claro”. Pero su bagaje no es para nada desalentador, al menos en longitud. Además del bronce en 1960, obtuvo dos más: en 1963 y 1968. Y no conviene olvidar el oro de 4×100 de 1964 en Vallehermoso con el conjunto coruñés en el que estaban Quinteiro, Pérez Villar y Calle.

En agosto de 1963, en el estadio barcelonés de Montjuic, el título nacional de longitud se lo adjudicó el vizcaíno Ignacio Martínez de Osaba con 7,21. La segunda plaza fue para el lucense Abelardo Santiago con 6,83 y el tercer lugar le correspondió a Prunell, 6,61.

En la cita nacional de 1968 en Vallehermoso, de nuevo se quedó con el bronce al saltar 6,96, dándose la circunstancia de que el cuarto clasificado, el coruñés César Suárez de Centi, consiguió la misma distancia que él. Pero es que en la lucha por el primero y segundo puesto sucedió igual. Jacinto Segura y Rafael Blanquer saltaron 7,64, pero el que cantó victoria fue Segura.

Su disposición a intervenir en diferentes pruebas en competiciones de carácter local, provincial o incluso gallego, le llevó a tomar parte en el Campeonato de España de decatlón. Por supuesto que no se entrenaba para ello. “El decatlón empezó en serio después de la época mía”, indica, citando a Rafael Cano como el hombre que abordó la disciplina con dedicación y pretensiones. Para Prunell, como quizá para otros, era un divertimento. Aunque no lo pasaba del todo bien en algún momento. Los 1.500 metros se le atragantaban. “Para mí correr fondo era morirse”. Sin embargo para la pértiga, por ejemplo, era decidido. “A eso bárbaro”, se sonríe. “Sabías que no ibas a pasar de tres metros…”

A las pistas de la Ciudad Universitaria de Madrid, en octubre de 1960, fueron invitados por la Federación Española 16 atletas que habían conseguido más de 4.000 puntos en los campeonatos provinciales. Pero a la hora de la verdad al Campeonato de España de decatlón, disputado en unas condiciones meteorológicas desfavorables, solo acudieron once atletas. Antonio Prunell finalizó noveno con 3.558 puntos. El que triunfó fue el vasco José Antonio Apraiz, 5.044 puntos, y quien recibió una elogiosa crítica como un prometedor valor fue el gallego Pedro Arteaga, quinto clasificado con 3.964 puntos.

Carrera de 100 metros en Riazor en 1964. De dcha. a izq., Rodríguez Quinteiro, Pérez Villar, Antonio Prunell, el belga Geroms, y, parcialmente fuera de la imagen, Boullosa

Prunell volvió a la carga en 1966, en octubre. Esta vez el certamen de los decatlonianos tuvo lugar en Vallehermoso con media docena de contendientes. El mejor fue Rafael Cano que alcanzó 6.233 puntos. Segundo quedó Luis María Garriga con 5.977. Y el tercero fue Antonio Prunell con 5.739, después de conseguir las siguientes marcas: 11.4 en 100 metros, 7,31 (con viento a favor) en longitud, 10,35 en peso, 1,62 en altura, 53.8 en 400 metros, 18.0 en 110 metros vallas, 33,06 en disco, 3,00 en pértiga, 34,60 en jabalina y 4:54.1 en 1.500 metros.

Rafael Cano, con 6.809 puntos, fue el ganador del Campeonato de España celebrado en las pistas de la Ciudad Universitaria de Barcelona los días 21 y 22 de octubre de 1967. En esta ocasión, Antonio Prunell ocupó la sexta plaza con una suma de 5.167 puntos.

En un ranking de mejores atletas de todos los tiempos hasta 1970, Prunell está situado en los 100 metros con sus 10.6 (18-10-1965) a partir del puesto decimosexto, aunque con esta marca están 17 atletas. El mejor es el salmantino José Luis Sánchez Paraíso con 10.3.

En cuanto al salto de longitud, con su marca de 7,12 (15-10-1966), empatado con otro atleta, se encuentra en el lugar vigésimo tercero. Al frente de la prueba está Rafael Blanquer con 7,87.

Y en decatlón ocupa el puesto decimoséptimo por sus 5.739 puntos (15/16 de octubre de 1966). Lidera la disciplina Rafael Cano con 7.598 puntos.

Echó raíces en A Coruña desde que llegó a ella siendo un adolescente y Galicia por tanto es su tierra. Pero no se olvida de sus orígenes y si tiene que hablar catalán lo habla, comentando que “sigo contando en catalán”… Aunque dedicó buena parte de su vida a la milicia, es biólogo y divulgador científico. Escribió  Árboles de Galicia y Árboles de los jardines de Méndez Núñez, y es socio fundador del Grupo Micolóxico Galego.

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