Fecha: 11 de diciembre de 2014 · Autor: Emilio Navaza · Categoría: Personajes

Javier Álvarez Salgado (y II)

El maratón, asignatura pendiente

De calidad extraordinaria y con palmarés envidiable, Javier Álvarez Salgado desarrolló toda su fantástica carrera perteneciendo al Real Club Celta. Desde 1962 a 1973. En 45 ocasiones vistió la camiseta de la selección nacional.

Tal vez no sea muy frecuente disponer de tres plusmarcas españolas al mismo tiempo como le ocurrió a él: la de 5.000 metros, 13:42.0 realizada en Estocolmo en 1967; la de 3.000 metros obstáculos, 8:36.4 obtenida en A Coruña en 1968; y la de los 10.000 metros, 28:53.8, conseguida igualmente en A Coruña en 1970.

Ya era poseedor del récord nacional de 5.000 metros con un registro de 13:53.0 cuando, el 5 de julio de 1967,  lo rebajó hasta 13:42.0 en una carrera en Estocolmo en la que acabó segundo. El vencedor fue el formidable australiano Ron Clarke, que tenía la intención de superar el récord mundial, por lo que contó con la colaboración de los belgas Roelants y De Hertog, retirados ambos mediada la prueba después de haber realizado su trabajo con un ritmo vivo de carrera. Ron Clarke finalizó en 13:18.8.

Javier Álvarez Salgado consiguiendo el récord español de 5.000 metros en Estocolmo en 1967

Día 10 de agosto de 1968. En Riazor corren los 3.000 metros obstáculos Álvarez Salgado, Mariano Haro, Santiago Ramos y el argentino Amaison. Después de que éste se mantuviera al frente del grupo hasta los 1.000 metros (2:49.0), Álvarez Salgado y Haro lo reemplazaron en el mando y pasaron por los 1.500 en 4:19.0 y por los 2.000 en 5:45.6. Santiago Ramos optó entonces por el abandono y Amaison no era capaz de mantener el ritmo del vigués y el palentino. En los último 300 metros, Álvarez Salgado se despegó con claridad de Haro y en la meta el tiempo de 8:37.6 le permitía rebajar su propio récord nacional que estaba en 8:38.4. De esta manera, también superaba la marca mínima que se exigía para acudir a los Juegos Olímpicos de México.

Esta exitosa carrera tuvo continuidad a los pocos días aprovechando que los componentes del equipo nacional estaban concentrados en Pontevedra. Concretamente el día 17 se volvió a vivir otra prueba espectacular de 3.000 obstáculos en el estadio de Riazor con participación de Álvarez Salgado, Mariano Haro, Manuel Augusto Alonso y Amaison. “Salgado”, quedó escrito en Atletismo Español, “fue el que llevó siempre el mando en esta carrera”. Cubrió los 1.000 metros en 2:48.0 y los 2.000 en 5:40.6 y aquel ritmo frenético produjo resultados muy satisfactorios. Él volvió a mejor la plusmarca española, dejándola ahora en 8:36.4; Mariano Haro, que exprimió todas sus posibilidades en una última recta rápida, terminaba en 8:37.2, lo que le facilitaba el salvoconducto para estar presente en los Juegos de México; Amaison, por su parte, con 8:41.8 mejoraba el récord nacional argentino.

Dentro del Trofeo Primavera de Fondo organizado por la Federación Coruñesa en abril de 1970 en Riazor, la carrera más atractiva fue la de 10.000 metros en la que Álvarez Salgado no encontró oponentes rocosos. Aun así, terminó en récord de España. Hizo la primera parte más lenta que la segunda: 14:34.0 los primeros 5.000 metros mientras que los segundos los cubrió en 14:19.8. Al final, 28:53.8. En segundo lugar quedó Juan Hidalgo, 29:38.8, y tercero fue Fernando F. Gaytán, 29:59.0.

Conviene no omitir, en este relato como plusmarquista, que tuvo otras dos plusmarcas más en pruebas no olímpicas conseguidas en 1966. El 4 de junio corrió los 3.000 en 8:06.0 y el 7 de agosto los 2.000 en 5:14.0.

El primer título de campeón de España (acabaría teniendo siete, a los que debe añadirse dos en ruta) lo obtuvo en julio de 1965 en Vallehermoso. “El reciente plusmarquista de 3.000 metros obstáculos, Javier Álvarez Salgado”, consta en Atletismo Español, “se limitó a ganar, teniendo únicamente como más directo rival al ex titular, Manuel Augusto Alonso”. Salgado venció con 9:03.2 y Alonso hizo 9:09.8. La tercera plaza se la llevó Miguel Alcaraz, 9:27.0.

Medalla de oro de 3000 obstáculos en los Juegos Mediterráneos de Túnez de 1967

Conquistó dos títulos nacionales, los 3.000 obstáculos y 5.000, en la edición de 1966 en Vallehermoso, teniendo a Mariano Haro como rival más directo. En ambas disciplinas, el palentino llevó la iniciativa pero acabó imponiéndose el vigués. En 3.000 obstáculos, Javier ganó en 8:48.6 mientras que Haro hizo 8:50.0; Santiago Ramos, tercero, quedó alejado con 9:10.4. Y en los 5.000 metros, el vigués se llevó la victoria en 14:13.2 y Haro terminó en 14:17.6; tercero fue el gran Carlos Pérez, 14:29.4.

Javier volvería a triunfar en los 5.000 metros de los Campeonatos de España en 1967 (hizo 14:15.6 y Mariano Haro 14:19.0), en 1968 (sus 14:19.6 no los pudieron contrarrestar los 14:26.6 de Fernando Aguilar), en 1972 (acabó en 14:07.2 y Fernando Fernández Gaytán en 14:08.8), y en 1973 (13:36.4 frente a los 13:50.4 de J.L. Ruiz Bernal).

De los siete títulos nacionales, dos de ellos fueron en 3.000 metros obstáculos, disciplina en la que compitió en los Juegos Olímpicos de México y que abandonó después. Las lesiones le obligaron a ello porque, como bien señala, “no tenía una buena base atlética ni de alimentación. He nacido en plena postguerra, donde poder salir adelante ya era un verdadero triunfo”.

Pasó por los Juegos Mediterráneos con nota de sobresaliente: tres medallas de oro. En 1967, en Túnez, donde se clasificó cuarto en 5.000 metros, fue el mejor en 3.000 obstáculos con 8:44.2, por delante del tunecino Ayachi Djauoadi (8:48.4) y de Mariano Haro (8:50.0). Y en 1971, en Esmirna (Turquía), las dos únicas recompensas de mayor valor que consiguieron los atletas españoles se las llevó él al vencer en 5.000 y 10.000 metros. Y fue capaz de batir, según comenta, a “un fondista de lo más cotizado del mundo en aquel entonces, Mohamed Gammoudi”.

Javier, orgulloso por aquella competición de Esmirna, habla del atleta tunecino y también de sí mismo. “Era un corredor con un final demoledor, pero yo no era manco tampoco en el final. Piensa que cuando hice 28:01.4 en 10.000 realicé 2:30 en el último mil y 1:56 en 800. Y otras veces he ganado a Puttemans en 5.000 haciendo 54 segundos en 400. Esas marcas no las hacía en una prueba específica, pero en una carrera vas lanzado”. Lo malo fue que en Esmirna vivió también un lado amargo. “La organización  era malísima. Cogí una hepatitis que me dejó muy mal”.

Batiendo el récord nacional de 2.000 metros en el estadio pontevedrés de la Juventud (El Correo Gallego)

El periodista Carlos Jiménez escribió así del duelo entre Gammoudi y Salgado: “En los 5.000 metros, que se disputaron con anterioridad, el gallego se dedicó primero a endurecer la marcha, para dejar sin demasiadas energías al campeón olímpico Mohammed Gammoudi. El tunecino tomó un instante el mando al oírse la campana, con el propósito evidente de retener el ritmo, para imponer su sprint corto, pero Javier no le dio opción, con su ataque más largo, y Gammoudi debió contentarse con presenciar el galope triunfal de Salgado hacia la meta. En los diez kilómetros, una táctica similar, pero Gammoudi, agotado por el ritmo persistente de Álvarez Salgado, optó por la retirada antes de verse nuevamente batido”.

Álvarez Salgado finalizó los 5.000 metros de Esmirna en 13:37.2 y Gammoudi en 13:40.8; en los 10.000 metros triunfó en 28:52.2 seguido de Mariano Haro, 28:54.4.

El 18 de abril de 1971, en la localidad valenciana de Carcagente, entre la veintena de participantes en el Campeonato de España de Gran Fondo (30 kilómetros en ruta) se encontraba el vigués dispuesto a experimentar sus posibilidades sobre el asfalto. La jugada le salió redonda. Hasta la mitad de carrera tanto él como su compañero de equipo Carlos Pérez y el madridista A. Fernández se mantuvieron delante con comodidad absoluta. Álvarez Salgado pasó por el kilómetro 25 en 1h.20:40.2. y en el tramo final ni A. Fernández ni Carlos Pérez fueron capaces de doblegarlo. El triunfo fue suyo en 1h36:32.4, segundo quedó A. Fernández, 1h37:03.4, y tercero, Carlos Pérez 1h37:10.6. Su debut resultó satisfactorio, escribiéndose que “también es un corredor amoldable a circuitos largos y difíciles”.

En Manises, el 23 de abril de 1972, se aprestaron a la lucha por el título nacional de 30 kilómetros nada menos que 44 atletas, entre ellos Mariano Haro, en su primera experiencia en carretera. A pesar de que sus propios contrincantes le animaron a seguir, el palentino abandonó transcurrido el kilómetro 24, instante en el que se lleva “las manos a las piernas y denota claras expresiones de agarrotamiento”. Hasta entonces, no se adivinaba un claro ganador, pero a raíz del adiós de Haro, “Javier empieza a cubrir kilómetros al más fuerte tren que se ha llevado en la carrera”.

Pero el vigués, aunque acabó triunfando, supo lo que era padecer cuando la meta ya estaba cerca. “A 500 metros del final desfallece y empieza a mostrar las consecuencias de sus males hepáticos que le han aquejado siempre, y en especial el último invierno”, se dice en Atletismo Español. De su debilidad se aprovecharon Agustín Fernández y Carlos Pérez, colocándose a su lado. De nada les valió. A Álvarez Salgado aún le quedaba algún gramo de fuerza y mucha velocidad para no dejarse arrebatar aquella victoria. Y el madridista Hidalgo fue capaz, en ese momento decisivo, de dejar atrás a su compañero de equipo Fernández y al céltico Carlos Pérez.

Javier Álvarez Salgado finalizó en 1h32:14.8, mientras que Hidalgo hacía 1h32:23.4, y Agustín Fernández, 1h32:28.0. Carlos Pérez, cuarto, terminó en 1h32:29.0.

Valorando sus posibilidades atléticas, una vez retirado, Javier comentó: “Creo que era mejor corredor de 10.000, incluso de maratón, que es mi gran asignatura pendiente en el atletismo. A todo el mundo le queda algo. Yo he tenido una gran ilusión por correr maratón”. Y parece, por sus triunfos en 30 kilómetros, “sin haber entrenado nunca en carretera”, afirma, que también lo hubiese hecho bien. Clase le sobraba.

Salgado, en una prueba de cross en 1973

Sus mejores marcas son: 1.500 metros, 3:45.0; 2.000 metros, 5:12.8; 5.000 metros, 13:26.4; 10.000 metros, 28:01.4; 3.000 metros obstáculos, 8:36.4; y 3.000 metros en pista cubierta, 7:52.6. Y existe una victoria en su palmarés, la de 3.000 metros obstáculos en los Mundiales Militares de 1964 en A Coruña, que es digna de resaltar ya que le tiene especial cariño porque estuvo fabulosamente respaldado por el público y representa como el punto de partida de sus grandes éxitos.

Fue un puntal en el magnífico equipo del Celta de cross y se manejó tan excelentemente bien en este terreno que quedó cuarto en el Cross de las Naciones de 1971 celebrado en San Sebastián. El 7 de marzo de aquel año primeramente había sido subcampeón nacional de cross en Lasarte (le ganó Mariano Haro) y el día 20 fue el mejor de la representación española en el considerado torneo mundial oficioso de la especialidad.

En condiciones meteorológicas muy adversas, el triunfo recayó de manera majestuosa, sin contratiempo alguno, en el británico Dave Bedford. Pero los que venían por detrás tuvieron su protagonismo. Pedro Escamilla estuvo allí y lo reflejó: “Fue una pena que Haro no pudiese rendir, a causa de los nervios, como esperábamos todos los españoles de él. Por si fuese poco, sufrió un par de caídas, mientras Álvarez Salgado, generoso con su ayuda, tenaz en su esfuerzo y leal en su compañerismo, trataba de situar al palentino en los primeros lugares. Y fue una lástima, porque visto el estado físico-atlético de Álvarez Salgado ambos podían haber dado una durísima batalla a Wright y Gray por el segundo puesto. Y no me atrevo a decir quién habría ganado”.

Y del atletismo no se olvidó ni cuando dejó de practicarlo. No hay que omitir su faceta de organizador de carreras. Se puso al frente del Medio Maratón de Vigo en 1984 hasta 1999 y tras un período en que no se celebró retomó la iniciativa en 2010. Y en 2012 situó en el abundante calendario de competiciones pedestres los 10 kilómetros Praia de Samil.

Javier Álvarez Salgado, que se casó con la también atleta Loli García Pérez y tienen tres hijos, también nietos, tuvo la representación de Adidas y un comercio de deportes en Vigo. Fue concejal en el Ayuntamiento de su ciudad durante doce años.

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