Fecha: 14 de octubre de 2021 · Autor: Emilio Navaza · Categoría: Personajes

Pilar Barreiro

Un componedor de huesos como solución

Después de haber finalizado con nota el año 1998, en el que fue campeona de España de 800 metros al aire libre y logró su mejor marca de siempre en la distancia, 2:01.60, en los Campeonatos de Europa en Budapest (Hungría), Pilar Barreiro (Cruido, Lousame, A Coruña, 1971) se vio perseguida por una lesión en la rodilla izquierda que, aunque todavía le dio algo de respiro buena parte de 1999, ya la dejó prácticamente inactiva en 2000 y un año más tarde decidía abandonar el atletismo al que se había entregado durante quince años.

En febrero de 1999 había salido triunfadora en Sevilla en los Campeonatos de España de pista cubierta y un mes más tarde, entrenándose por Santiago, quizá debido a un mal apoyo, “la rodilla me falló”, cuenta. “A partir de ahí yo tenía algo en la rodilla y no sabían lo que tenía”. Se veía una inflamación y llegó a pensarse que era una bursitis, pero la mejoría no llegaba. La inflamación desaparecía cuando descansaba, pero se hacía latente cuando volvía a correr. Le hicieron ecografías, resonancias y la situación no mejoraba.  El doctor Guillén le realizó una artroscopia en Madrid en agosto de 1999. “Me decía que tenía ahí una plica medial, era un caso muy raro, que me la había cortado y tenía que recuperarme”. Durante tres largos meses estuvo haciendo recuperación en el estadio compostelano de San Lázaro, pero cuando terminaba aquel año la dolencia seguía con ella; se le llegó a comentar que si la humedad y el frío de Galicia podían provocar ese permanente malestar…

La mediofondista Pilar Barreiro (P.B.)

La solución a su mal la encontró tras una reunión familiar en enero de 2000. “Ante la desesperación de no poder casi caminar, lo de hacer vida normal ya me preocupaba, decidí ir a un componedor de huesos. No fuimos antes porque en ningún momento se nos ocurrió”, llegaría a comentar la atleta en El Correo Gallego. Relata que acudió a José, en el pueblo de Caberta, a pocos kilómetros de Corcubión, quien la observó unos minutos y le dio raudo el diagnóstico. “Con una convicción asombrosa me dijo: ´Tú lo que tienes es la rótula fuera de sitio’. Me la manipuló y dijo que en quince días empezara a entrenarme”. El 9 de abril de 2000, Pilar Barreiro ponía punto final a su angustiosa situación participando en la Milla de Gijón ganada por Carla Sacramento. “Me sorprendí de lo bien que me encontré. Tampoco fue una actuación muy destacada”, sentencia, pero al menos había vuelto a la competición.

Pilar Barreiro supo que la solución de su caso había tenido cierta repercusión en la capital de España, hablándose incluso de la posibilidad de dimisión de un jefe de servicios médicos. En aquel momento, la atleta comentó: “Yo tampoco quiero que caiga nadie por este asunto. Lo que sí quiero es que no vuelvan a pasar casos como el mío porque sé que están pasando. Hay gente que está peor que yo. Tampoco nadie pone empeño. En mi caso parece que la única que ponía empeño en curarme era yo”.

Superada aquella dolorosa situación, Pilar Barreiro no volvió a ser la misma. “Mi corazón quería, pero mi cuerpo no podía”, afirma. El hecho de haber estado parada tanto tiempo desembocó en una rebelión general en su organismo. No habían transcurrido más que un par de meses desde que se encontró con su rodilla izquierda en perfecto estado cuando sufrió una rotura de fibras. “Mi cuerpo estaba súper descompensado”.  Le habían dicho, cuando trataban de recuperarla, que posiblemente fuera un problema de falta de fuerza en la rodilla, con lo cual la fortalecía muchísimo y por consiguiente había descompensado la otra. “Me aparecieron roturas de fibras en el isquiotibial, en el gemelo, cosas que nunca había tenido antes. Y bueno, cada mes, si no era una cosa era otra”. La rodilla estaba bien pero, dicho por ella misma, “es como si fueran apareciendo goteras”.

Aquel permanente infortunio le hizo reflexionar a fondo, se percató de que estaba siendo un tiempo “ya más de lloros que de alegrías” y no era de su agrado. “Creo que a poca gente le puede compensar el pasarse más rato angustiada que disfrutando; entonces dices, punto final, nos vamos a otra cosa. La edad es la ideal para cerrar una etapa y empezar otra”. Al despedirse del atletismo en 2001 lo dejó bien claro: “Fueron dos años muy duros en los que lo he pasado muy mal. No me apetece volcarme en el deporte como estaba hasta ahora. Es que yo lo di todo”.  Licenciada en Pedagogía, se puso a preparar con absoluta seriedad oposiciones y solo le hizo falta un único asalto para obtener plaza de profesora de Educación Física.

Cuando estudiaba en el instituto Virgen del Mar en Noia tomó contacto con el atletismo de forma casual. Manuel Fontenlos le pidió a la profesora de Educación Física que hiciera alguna prueba en su clase tratando de encontrar una alumna con algo de velocidad que necesitaba para una competición. Y ahí surgió ella. Manuel Fontenlos se acabó convirtiendo en su entrenador hasta poco tiempo después de iniciada su carrera universitaria en Santiago. El relevo lo tomó Mariano García-Verdugo que fue quien la llevó con acierto por el atletismo de alta competición. Trascurridos los años, Mariano diría con total convencimiento que no había tenido un atleta de cuantos él había entrenado, ya fuera hombre o mujer, con más posibilidades que Pilar Barreiro. Argumentaba que era una gran profesional y una persona muy seria.

Hasta conseguir el título de campeona de España de 800 metros al aire libre en 1998, su gran triunfo, ya contabilizaba dos medallas de plata (1995 y 1997) y una de bronce (1996) en este capital certamen.

San Sebastián, agosto de 1998. Pilar Barreiro, a la derecha, venciendo en los 800 metros de los Campeonatos de España (A.E.)

Su primer subcampeonato nacional se produjo en julio de 1995 en Madrid, en una carrera de 800 metros que dio un vuelco una vez finalizada. Ana Amelia Menéndez fue desposeída de su victoria al ser descalificada por invadir la calle contigua, por lo que el título recayó en Eva García (2:07.75), la segunda posición la ocupó Pilar Barreiro (2:07.95) y la tercera plaza se la adjudicó D. Rodríguez (2:07.99).

A finales de junio de 1996, en Málaga, la medalla conquistada fue de bronce, en una final que acabó en 2:05.43 y en la que, según Atletismo Español, Nuria Fernández, ganadora con 2:04.19, “realizó la carrera de su vida”; la segunda posición la obtuvo Eva García, 2:04.80.

Sería en Salamanca, en julio de 1997, cuando Pilar se haría con su segunda presea de plata. Las tres mujeres del podio fueron: Ana Amelia Menéndez (2:05.70), Pilar Barreiro (2:06.90) y Marlén Estévez (2:06.83). Atletismo Español vio así la carrera de 800 metros: “Ana Menéndez no tiene rivales, por el momento, ni en cuanto a marcas ni en cuanto a victorias. La final discurrió a su antojo…”

Se iniciaba el mes de agosto de 1998 en San Sebastián cuando Pilar fue la mejor entre las mejores. El día uno ganó la primera de las tres semifinales de 800 metros con 2:08.08, y veinticuatro horas después se imponía en la final con 2:05.95, adelantando a Nuria Fernández, 2:06.00, y Ana Amelia Menéndez, 2:06.35. Para Atletismo Español había sido una de las carreras femeninas “más interesantes”; estaban en acción tres atletas con mínima para los Campeonatos de Europa: Ana Amelia Menéndez, Nuria Fernández y Pilar Barreiro. “Fue Fernández quien llevó el peso de la prueba pasando la primera vuelta en 1:04.33. Mientras, Barreiro en un segundo plano esperaba su momento; éste llegó en la última recta de la prueba…”  La gallega haría ver sobre aquella actuación en San Sebastián que eran cuatro las atletas que poseían mínima para los Campeonatos de Europa y ella la que mostraba el peor registro, por lo que “yo era la que menos perdía, yo ya estaba fuera. Y arriesgué de tal manera que gané el campeonato con toda la gente que tenía que estar en la pista”.

Del 18 al 23 de agosto de 1998 se celebraron en Budapest los Campeonatos de Europa, en los que la representación española obtuvo siete medallas. Allí compitió Pilar Barreiro. Fue una de las componentes de los 800 metros, al igual que Ana Amelia Menéndez y Nuria Fernández. Ninguna de las tres llegaría a la final. El día 18 fueron las eliminatorias con este balance: Nuria Fernández, octava con 2:04.89; Ana Amelia Menéndez, sexta con 2:01.63; y Pilar Barreiro, quinta con 2:01.60, en una carrera en la que triunfó la austriaca Stephanie Graf, 2:00.25.

Aunque sus 2:01.60 era una gran marca, Pilar confesó que en Hungría se pasó “un buen rato llorando” y tiene su explicación. Un federativo español (no se acuerda quién) le comunicó que estaba clasificada para la final, lo que provocó que aquel momento emocionalmente se disparase, pero que se vino abajo tan pronto como Mariano García-Verdugo la sacó del error al informarle que no estaba entre las catorce atletas finalistas; ella era la decimoquinta. “De repente fue un disgusto. No llegué a valorar y saborear la marca porque me vine abajo”. Y lo pagó con unas lágrimas que con toda seguridad no se merecía.

La final europea de 800 metros fue ganada por la rusa Yelena Atanasyeva (1:58.50), segunda quedó la sueca Malin Ewerlol (1:59.61), y tercera fue la austriaca Stephanie Graf (2:00.11).

La que acabó siendo la mejor marca de su vida, los 2:01.60, la situaron segunda en el ranking nacional de 1998, solo superada por Ana Amelia Menéndez, 2:01:32, pero adelantando a mujeres de tanto talento como Nuria Fernández, 2:02.21, y Mayte Zúñiga, 2:02.42.

Sus actuaciones en los Campeonatos de España en pista cubierta tuvieron igualmente una satisfactoria recompensa: una medalla de oro y tres de plata.

La gallega, a la izquierda, en una de sus intervenciones en pista cubierta (A.E.)

En febrero de 1996, en San Sebastián, llegaría la primera plata. “La asturiana Ana Amelia Menéndez se consagró como la mejor ochocentista del año, aunque le costó algo imponerse a la gallega María Pilar Barreiro, en una carrera lentísima y táctica…”, se lee en Atletismo Español. Las tres del podio finalizaron así: Ana Amelia Menéndez, 2:11.12; Pilar Barreiro, 2:11.47; y Eva García, 2:11.63.

Ana Amelia Menéndez la volvió a superar en el torneo de 1997 en Valencia, donde Pilar Barreiro ganó su eliminatoria en 2:13.47 y la final la terminó en 2:08.31 (la campeona concluyó en 2:08.11); al último escalón del podio se subió Adoración García, 2:08.83.

Volvería a ser Valencia, en 1998, donde se decidirían los diferentes títulos de los Campeonatos de España en sala. Aquí surgió poderosa Nuria Fernández, con un registro de 2:05.36, mientras que Pilar Barreiro, quien había ganado la primera de las dos eliminatorias, alcanzó la segunda plaza con 2:05.42 y para Ana Amelia Menéndez fue la tercera, 2:06.04.

Tras haber rozado el oro en tres ocasiones, Pilar obtuvo la máxima distinción en 1999 corriendo en Sevilla. Atletismo Español analizaba cómo se mostraban las cosas en los 800 metros y le otorgaba grandes posibilidades de victoria a la gallega una vez que Ana Amelia Menéndez y Nuria Fernández habían dado el salto a los 1.500. “La carrera se lanzó a buen ritmo con Adoración García tirando muy fuerte y pasando los 400 m. en 1:02.31. En la última vuelta Barreiro lanzó un ataque que le permitiría entrar destacada en meta…” La marca de Pilar fue 2:04.18, mientras que Marlén Estévez y Adoración García ponían el punto final con 2:04.50 y 2:04.96.

Muy pocos días después de su victoria nacional, Pilar Barreiro integraba el equipo español que intervino, también en Valencia, en los Campeonatos de Europa. Pilar quedó eliminada en su primera aparición al correr los 800 en 2:05.51, cuarto puesto, aunque se resaltó que había estado muy próxima a su mejor registro de siempre (2:05.42). Esta primera eliminatoria en la que participó Pilar fue ganada por la representante de los Países Bajos Stella Jongmans, 2:03.92. Tampoco llegarían a la final ni Ana Amelia Menéndez (2:05.09) ni Nuria Fernández (2:04.60).

Pilar Barreiro, que fue seis veces internacional, tuvo también una actuación destacada en su muy positivo año 1998, en los Campeonatos Iberoamericanos celebrados en Lisboa (Portugal) del 17 al 19 de julio. La selección española acudió con un considerable número de atletas y salió victoriosa con un total de 37 medallas. Una de ellas, de bronce, también la aportó Pilar en la carrera en la que ha sido una fantástica especialista: los 800 metros. Participó el día 19 siendo superada por Ana Amelia Menéndez (2:01.32) y la mexicana Ana Guevara (2:01:55), mientras su marca fue 2:03.12.

Participando en los Campeonatos de Galicia de clubes de pista cubierta máster en Ourense en enero de 2020 (P.B.)

Todo su tiempo de atleta se lo pasó integrada en el equipo Club Deportivo Universidade de Santiago (CDU), donde estuvo plenamente a gusto. “Te puedo asegurar que estoy en el club que me ofrece mayores condiciones, las mejores”, explicaba en El Correo Gallego en 1999. “Me permiten tener un contrato con Reebok y tengo los compromisos justos con el club, las ligas. Luego me dan mucho margen para viajar, me dan muchas facilidades”.

Y tuvo una manera de medir su capacidad un tanto singular ya que en Galicia se enfrentaba únicamente a la distancia de 400 y 200 metros, pero no solía competir en la que era su prueba; los 800 los dejaba para cuando intervenía lejos de la región. Además de haber alcanzado esa cota relevante de plusmarquista gallega de 400 y 800 metros tanto al aire libre como en sala, Pilar suma varios títulos regionales: cuatro de 400 metros, y uno de 200 y de 800 en pista cubierta; y también salió victoriosa una ocasión en 400 metros al aire libre (la mejor marca que realizó en su vida en esta distancia fue 54.39 en 1998).

El Ayuntamiento de Lousame reconoció la valía de Pilar de la mejor manera posible que podía hacerlo: poniéndole su nombre al pabellón de deportes en 2003 y creando la carrera pedestre popular Pilar Barreiro en 2015. “Siempre me he sentido muy arropada y valorada por mis vecinos”, comenta. “Ya han pasado unos cuantos años desde que me he retirado y que no vivo allí, y aún me siguen teniendo en cuenta para cualquier evento relacionado con el deporte”.

Del atletismo al más alto nivel se había ido cuando contaba 30 años y acabó volviendo a él con 45, aunque matiza. “Realmente no volví yo al atletismo, sino que fueron mis hijas, que en aquel entonces tenían 5 y 7 años, las que comenzaron a practicar atletismo” y ella se integró en un grupo de madres y padres de atletas en el Club Atletismo Sada. Pilar Barreiro, con residencia en A Coruña, se enteró por unas amigas que en este club se apostaba “por la conciliación familiar”, de tal manera que al mismo tiempo que se entrenaban los niños también podían hacerlo las madres y padres que quisieran. Durante tres o cuatro años estuvo participando en carreras populares y en 2020 acabó federándose en la entidad que la había acogido con el propósito de intervenir en competiciones oficiales.

Pero la mala suerte, en forma de lesión, no se olvidó de Pilar. El 12 de enero de 2020 participó en Ourense en los Campeonatos de Galicia de clubes de pista cubierta (máster). No tuvo contratiempo alguno corriendo los 800 metros, pero sí cuando hizo una de las postas del relevo 4×200 metros. “Cuando me faltaban 50 metros para llegar a meta noté que me fallaba el tobillo derecho y me caía al suelo”. Tuvo la impresión de que había tropezado con ella alguna atleta y esto había provocado su caída, por lo que “me levanté y llegué a meta a entregar el testigo”.  Pero le dijeron que se había caído sola. Había sufrido la rotura del tendón de Aquiles, “Al día siguiente ya estaba operada y con ganas de volver”. Lo malo es que tuvo que hacer la recuperación por su cuenta ya que, debido al covid-19 y el confinamiento, todo lo trastocó.

“En un primer momento me agobié mucho porque pensé que sin una rehabilitación adecuada y sin fisioterapeutas no volvería a recuperarme ni para una vida normal”. Viendo que aquella situación por el coronavirus no mejoraba optó por “mirar información en internet y a buscar ejercicios adaptados a la recuperación de mi lesión. Poco a poco empecé a ganar movilidad y tres meses después ya conseguía correr quince minutos”.

En 2021 se mostró como una máster destacada en los Campeonatos de España al aire libre que hubo en Málaga (quedó quinta) e igualmente aportó su valía en el torneo nacional de clubes celebrado en Alicante donde el Club Atletismo Sada femenino acabó cuarto.

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