Fotografías con Memoria

La Residencia, años 40

resiLa torre de la iglesia de San Lorenzo emerge al fondo, como un vigía. El que corre por las pistas de la Residencia en Santiago de Compostela allá por los primeros años 40 es nada menos que Francisco Domínguez Sobral, el hombre de Bueu, aunque nacido en Marín, que sería campeón de España de 100 metros en 1943. No está solo. El público, tal como se aprecia, le sigue con la mirada y parece empujarlo en su esfuerzo. Al ser preguntado, en un rotativo de la época, por el mejor momento del atletismo gallego, su respuesta la centró en el período que va del 40 al 42, “cuando”, señaló, “Santiago tenía aquel equipo en el que formaban Mariño, Roberto, Lorenzo, Docobo, Sánchez, Pajariño, Viquiera, Vilar Sixto, Avelino, Poyán, Uzal…”. Palabra de campeón.

Y la otra imagen, más sosegada, de corazones en reposo, en el mismo recinto, donde se aprecia con nitidez a la izquierda el Colegio Mayor Rodríguez Cadarso –construido en 1940-, nos muestra a cuatro atletas posando, acaso como componentes de un equipo de relevos. Se desconoce la identidad del primer hombre de la izquierda, pero a su lado están el citado Francisco Domínguez Sobral, su hermano José Ramón y el santiagués Juan Lorenzo, campeón de España de 400 metros en 1942.

Maratonianos en Bruselas

Los ocho atletas españoles que aquí figuran, intervinientes en el Gran Premio de Europa de Maratón en Bruselas el 9 de junio de 1979, entre los que están los gallegos Rogelio Barragáns y Mariano García-Verdugo, acaso pretendiendo darle un mayor realce a la imagen se inmortalizaron con quienes han dejado huella profunda en el atletismo mundial, tres campeones olímpicos: el checo Emil Zatopek y los belgas Gaston Roelants y Gaston Reiff. Aunque a decir verdad la sola presencia de Zatopek, por ejemplo, sería más que suficiente para otorgarle el inusitado valor que tiene. Pero debe citarse a los protagonistas como establecen los cánones para ser reconocidos, de izquierda a derecha y de arriba abajo: Juan María Sánchez, Antonio Cánovas, Emil Zatopek, Gaston Roelants, Mariano García-Verdugo, Gaston Reiff, Antonio Romero, Luis Miguel Landa, Emeterio Leralta, Rogelio Barragáns y Abel Perau. Este último fue el más aventajado de la selección española al acabar la carrera en tercer lugar en 2h17:15. Luis Miguel Landa – así lo escribió- se quejó con cierta amargura de la organización de aquel acontecimiento señalando que “la comida antes del maratón fue un “atentado” contra los participantes”. ¿Qué les dieron para sentirse tan ofendido? Pues sopa de pimienta “que no se podía comer” y cordero con patatas “¡increíble!”

El atleta que presidió la Xunta

foto441Entre 1987 y 1992 quien tuvo el honor de presidir la Xunta de Galicia fue Fernando González Laxe, coruñés del 52, situado a la derecha de la imagen en compañía de Pepe Casal, ambos en ese momento atletas del CUA (Club Universitario de Atletismo de Santiago), posando en Madrid, en los años 70, en unos Campeonatos de España Universitarios. González Laxe, economista y catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de A Coruña, fue un mediofondista aceptable, “un buen atleta”, comenta Casal, que perteneció desde que era un niño al Real Club Deportivo. Corrió habitualmente en las pistas de ceniza del estadio de Riazor y quizá por eso las defendió con ímpetu cuando se determinó, en la década de los 90, acabar con ellas. González Laxe señaló, en Galicia Atlética, a los que “les ciega un deporte mercantilizado y que, además, olvidan que tuvo un gran equipo de atletismo del que yo formaba parte (el Real Club Deportivo)”. Y no se quedó ahí su crítica. Apuntó con precisión a los poderes públicos locales porque, dijo, “deben garantizar el disfrute y la competencia de todos los deportes, y la desaparición de las históricas pistas de Riazor, impedirá mantener la tradición y ser germen de una nueva generación de atletas coruñeses”.

Moncho Rodríguez, internacional

El coruñés Ramón Rodríguez, Moncho, se convirtió en uno de los más reconocidos atletas que hubo en los años 40. Tuvo en su poder las plusmarcas nacionales de 200 y 400 metros y ganó, en estas distancias, ocho títulos de campeón de España. El momento que le tocó vivir no se correspondía ni con la abundancia ni con un paisaje de alegría; prevalecían las dificultades. No fue por tanto tiempo de actuaciones habituales de la selección, de ahí que Moncho Rodríguez solo contabilice una internacionalidad en su palmarés. Intervino en el encuentro contra Portugal celebrado en el estadio barcelonés de Montjuic en julio de 1946. La instantánea, correspondiente a aquel enfrentamiento, nos ofrece a un Moncho Rodríguez pletórico de fortaleza imponiéndose con absoluta claridad en la carrera de 400 metros, donde sus 49.0 segundos supusieron una nueva plusmarca española. Su duelo con Sampaio Peixoto era aguardado con cierto interés debido a la calidad del lusitano, aunque, llegado el momento de la pelea, el atleta español lo batió con la suficiencia necesaria tanto en los 200 metros como en los 400 para que no quedase la más leve duda en el ambiente.

Carlos Pérez ante el Apóstol Santiago

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Pasadas las diez de la mañana del domingo 7 de noviembre de 1971, el fondista vigués del Real Club Celta Carlos Pérez llegaba a la Plaza del Obradoiro (primera foto) después de haber hecho corriendo el trayecto desde Vigo a Santiago en seis horas y dos minutos, aunque con varios descansos para recibir masajes. De la ciudad viguesa había partido a las tres de la madrugada, acompañado por algunos atletas (hacían relevos de cinco kilómetros), masajista y tres jueces cronometradores. Carlos Pérez se había recuperado de una complicada lesión y por este motivo había decidido realizar una ofrenda al Apóstol Santiago. Meses atrás, cuando se preparaba en Helsinki para intervenir en la carrera de maratón en los Campeonatos de Europa, tropezó con un objeto metálico y, aunque este percance no le impidió participar en la competición, acabó con una pierna escayolada e internado en un sanatorio de Vigo por espacio de un mes. Después de hacer su entrada en el Obradoiro y habiendo descansado unas horas, Carlos Pérez y su comitiva fue recibido por el deán de la Catedral, Jesús Precedo Lafuente. El atleta se postró ante la imagen del Apóstol Santiago (segunda foto), ofreciéndole al patrón de España la camiseta del Real Club Celta, el pantalón y las zapatillas.

La victoria que subraya Salgado

El vigués Javier Álvarez Salgado tuvo una trayectoria atlética de lo más brillante: plusmarquista nacional de 3.000 metros obstáculos y de las carreras lisas de 2.000, 3.000, 5.000 y 10.000 metros, además de haber participado en dos Juegos Olímpicos (México 1968 y Múnich 1972). Suma también un número considerable de internacionalidades, 45. Por tanto, muchos triunfos en su haber. Pero hay uno que le llena más que ningún otro y al que nunca ha dejado de referirse: el que se produjo el 7 de agosto de 1964 en las pistas de ceniza del estadio coruñés de Riazor, en el transcurso de los Mundiales Militares. Javier Álvarez Salgado, tal como se aprecia en la imagen, se impuso en la misma meta al tunecino Labidi en los 3.000 metros obstáculos. Fueron unos últimos metros espectaculares que hicieron vibrar a los miles de espectadores, totalmente entregados al vigués. ¡Qué agradecido quedó por aquellas muestras de cariño! En esa apretada carrera, Salgado hizo 8:56.6, que era récord internacional militar, y Labidi dos décimas de segundo más. “Fue el triunfo más importante de mi vida porque me ha marcado el camino a seguir”, suele decir.  Y ese camino ciertamente acabó siendo asombroso.

Tres pontevedreses asaltan Zarauz

La escena que se vivió en Zarauz (Guipúzcoa) el 6 de marzo de 1994 es de las que se puede considerar como irrepetible. O casi. No es muy frecuente que se produzca, vaya. En el Campeonato de España de cross, los tres lugares del podio fueron ocupados por tres gallegos, José Carlos Adán (39), Carlos de la Torre (42) y Alejandro Gómez (46), por este orden, los tres en la imagen ese 6 de marzo del año 94 decididos hacia la meta, después de que hubieran tenido que padecer (ellos y los demás corredores) el dominio aplastante en buena parte del recorrido del soberbio vasco Martín Fiz. “Era un ritmo infernal, de keniata”, en palabras de Adán, el ganador, que se impuso a sus compañeros de equipo (los tres pontevedreses) faltando una treintena de metros para la meta. El vigués Adán, que había quemado todas sus esperanzas de ser campeón en 1993 al quedar segundo, se encontró por sorpresa con su primer título nacional de cross (el único que obtuvo en su carrera) cuando no se lo esperaba. “Este año no iba con la mentalidad de ser campeón de España porque me había entrenado menos. Pero el deporte es así”, dijo. Lo significativo en todo caso es que estos tres excelentes fondistas (participantes también en los 10.000 metros de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992) fueron protagonistas de una carrera sencillamente memorable.

La pista de 333,33 metros

Cuando se creó la SD Compostela en 1962, necesitó jugar sus partidos de fútbol en el estadio de la Residencia mientras le preparaban en condiciones el destartalado campo de Santa Isabel. Pero también se hizo necesario que el recinto universitario de la Residencia fuera sometido a un profundo lavado de cara debido a que estaba en una situación lastimosa. Lo cubría una vegetación que había ido creciendo descontrolada, otorgándole a todo aquello un aspecto de abandono y desolación.  En condiciones tan lamentables se tiene entrenado, por ejemplo, el santiagués Ángel Calle, realizando sus series por un camino estrecho y pedregoso.  Una vez que la SD Compostela lo adecentó y puso visible, circundaba el terreno de juego una pista de atletismo de tierra dura que sirvió para entrenarse los atletas de aquel momento; allí no había competiciones. El estadio de la Residencia, cuya construcción ya se contemplaba en 1930 y que comenzó a levantarse en 1936 en colaboración con la Liga Amigos del País, contó con actividad y vida en los años 40 y fue, para el deporte santiagués, un lugar de encuentro  fundamental. En 1966, estando la selección española de fútbol concentrada en la ciudad con vistas al Mundial de Inglaterra,  el estadio de la Residencia pudo contar al fin con pistas de ceniza (en la imagen) pero, cierto es, dejaron mucho que desear al ser muy blandas. Aquellas pistas tenían una dimensión de 333,33 metros. Hasta los años 80 no cambiaría su fisonomía.

Alain Mimoun, en el Gran Premio Ciudad de Vigo

En junio de 1960, la tercera edición del Gran Premio Ciudad de Vigo contó con la participación de un excepcional corredor: el francés Alain Mimoun, campeón olímpico de maratón en Mebourne 1956 y doble medallista de plata, 5.000 y 10.000 metros, en Helsinki 1952. Hasta Balaídos se llegaron cinco mil personas. Mimoun intervino en los 5.000 metros, considerada la mejor prueba de la reunión.  Hizo de liebre el coruñés Luis Martínez, posteriormente se puso delante el vigués Carlos Pérez y,  a menos de 300 metros para la meta,  el catalán Molins se permitió un vigoroso ataque para hacerse con la victoria en 14 minutos 21 segundos.  Carlos Pérez quedó segundo (14:22.4) y el portugués  Manuel Oliveira tercero (14.23.8). Alain Mimoun acabó en cuarto lugar (14:24.4). Alfonso Posada, quien había ideado el Gran Premio  tres años antes, escribió: “Sorprendió Mimoun, que a sus 40 años obtuvo una marca de categoría, dándole ánimos para perseverar con coraje en su preparación olímpica de cara a la Marathon”. También en Vigo estuvo Tomás Barris, el español de mayor proyección internacional; Barris ganó los 1.500 metros (3:52.1). La fotografía nos muestra a varios de aquellos atletas participantes en el Berbés:  Jesús Hurtado (1º d), Carlos Pérez (2º d), Alain Mimoun (3º d), el periodista Manuel Tourón (5º d) y Tomás Barris (7º d).

Jesús Hermida, al frente del CSD y el COE

Entre los siete mejores corredores de 100 metros del país en 1956, todos ellos con una marca de 11 segundos, figuraba Jesús Hermida Cebreiro, natural de Santiago de Compostela (1933) pero entregado de corazón a la ciudad de Marín a la que llegó con seis años. Ningún otro deporte le entusiasmó tanto como el atletismo, fue internacional ante Sarre y sobresalió como dirigente. Después de emplearse a fondo en la preparación de los II Juegos Atléticos Iberoamericanos de 1962 en la capital de España, el presidente de la Federación Española de Atletismo, Manuel Albizu, lo integró en su equipo donde desempeñó el cargo de secretario general. Jesús Hermida también se convirtió en un directivo reconocido en el mundo del deporte universitario y en 1980 acabó llegando a las más altas instancias del deporte nacional. Porque en 1980 fue el hombre designado para sustituir al vigués Benito Castejón  como director general del Consejo Superior de Deportes (CSD), cuya denominación fue sustituida prácticamente de inmediato por la de secretario de Estado-presidente del CSD;  en este cometido estuvo hasta 1982. La imagen corresponde al momento en el que Hermida jura el cargo en el CSD ante el ministro de Cultura Ricardo de la Cierva en los últimos días de enero de 1980. Además, el que fuera atleta de la Sociedad Gimnástica de Pontevedra, fue elegido presidente del Comité Olímpico Español (COE), en el que permaneció desde 1980 a 1983.

Monolito en Riazor

foto617El estadio coruñés de Riazor contó, durante medio siglo, con pistas de atletismo. El recinto acogió, por ejemplo, los Campeonatos de España absolutos de 1957 y 1962, y gozó de un merecido prestigio sobre todo en la época en la que las pistas eran de ceniza; luego, cuando ya predominaba el material sintético,  quedaron limitadas porque solo tenían seis calles. Pero, en la década de los 90, se optó por retirar las pistas de la instalación, convirtiéndose así exclusivamente en campo de fútbol. El coruñés Luis Martínez Duro, que había sido especialista en 3.000 metros obstáculos e internacional en Belluno (Italia) en 1961, ya en el último trecho de su etapa de dirigente en la Federación Gallega de Atletismo, tuvo la idea de que se realizase un monolito para perpetuar el recuerdo de esos años de atletismo en Riazor. Una vez que la idea fructificó – él mismo se encargó del diseño-, desde el ámbito municipal se determinó su ubicación en la explanada de acceso al estadio. foto616La inauguración se produjo el 1 de julio de 1995 (día en el que vemos a Luis Martínez Duro al lado del monolito en el que todavía no era visible la inscripción). Un sencillo y emotivo acto para conmemorar unos años fructíferos del deporte rey en Riazor. En la placa (tal como se aprecia en la imagen) se lee lo siguiente: “La Agrupación Coruñesa Atlética. A los atletas coruñeses olímpicos, internacionales, campeones de España, récords nacionales y gallegos, jueces, entrenadores, y a todos aquellos que con su práctica en este estadio municipal de Riazor han contribuido a la grandeza del atletismo. La Coruña, 1 de julio de 1995”.

 Jueces en los Juegos de Barcelona

De los más de trescientos jueces que participaron en el desarrollo de las pruebas de atletismo de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, diecisiete eran gallegos, los que aquí posan (solo falta Luis Ruade Alonso) en el estadio de Montjuic el día 8 de agosto, que acabó siendo un día maravilloso e inolvidable porque  Fermín Cacho realizó una hazaña acaso impensable: conquistó  la medalla de oro de 1.500 metros. Se había convocado a ese colectivo imprescindible que son los jueces a una reunión y también para ser inmortalizados (todos los componentes fueron fotografiados en grupo y además por autonomías).  De izquierda a derecha y de arriba abajo figuran, de pie: José Antonio Dasilva González, José Antonio Bastos González, José Manuel Martínez Fernández, Belén Martínez Freire, Ramón Docal Lago, Jesús Alonso Braña, Rosa Janeiro Caramés, José María López del Río, Francisco Javier Vázquez Güemes y Genaro Lago Freitas; agachados, María del Carmen Pérez Conde, Jorge Blanco Chao, Eloy Bretal Cancelas, Carlos Barreiro Carbajal, Ramón Jorge Touriño Lado y Juan Figueroa Souto.  A todos ellos les sonrió la fortuna al poder participar en tan sugestivo acontecimiento. Y es que desde la Federación Española de Atletismo se tuvo que negociar lo suyo para que no hubiera solo jueces catalanes (como éstos pretendían) y sí que intervinieran de otros puntos de España; al final, el reparto quedó así: 192 jueces de Cataluña y 160 de las demás  autonomías.

Los 75 años de historia

75º Aniversario-1Con la celebración, en 1916, de los llamados Juegos Olímpicos Coruñeses en el campo de Monelos, el atletismo de Galicia empezó decididamente a edificar su historia, de tal manera que cuando se alcanzó la fecha significativa de 75 años de existencia, en 1991, la Federación Gallega que presidía entonces Sergio Vázquez decidió realzar la efeméride congregando a un número considerable de personas en una cena que se llevó a cabo en el salón Victoria del Hotel Finisterre de A Coruña cuando finalizaba el mes de noviembre.75º Aniversario-5 Sergio Vázquez, en su alocución, le otorgó al atletismo la condición de “forja de hombres, diferente a todos” y recordó como una de las mejores épocas la de los años sesenta cuando la selección española estaba formada de manera destacada por un gran número de gallegos. En el transcurso del acto, entre los distinguidos estuvieron los atletas olímpicos que figuran en la imagen: Alejandro Gómez, a la izquierda, José Luis Martínez, Carlos Pérez, Rogelio Rivas, Manuel Carlos Gayoso, Ramón Magariños, Manuel Suárez-Pumariega Molezún (estuvo representado por  un hermano) e Isidoro Hornillos; la única ausencia fue la de Javier Álvarez Salgado. También emotivo resultó el momento en el que, tal como se aprecia en la segunda foto, Sergio Vázquez, a la izquierda, agasaja a Manuel Fraga Ferrant, personaje capital de este deporte al que dedicó mucho tiempo de su vida en distintos cometidos.

 Amorós gana en 1958 en Vigo

El 9 de marzo de 1958 se celebró en Vigo por segunda vez (la primera fue en 1930) el Campeonato de España de cross, teniendo el estadio de Balaídos y aledaños como escenario.  La victoria se la adjudicó Antonio Amorós, conocido por “El galgo de Caudete”, fantástico corredor que fue campeón de España de cross cinco veces, segundo en el Cross de las Naciones de 1961, y que en la pista también fue capaz de lo mejor: tuvo los récords españoles de 3.000, 5.000 y 10.000, ganando ocho títulos nacionales entre 5.000 y 10.000 metros.En la competición viguesa participaron 87 corredores, que tuvieron que enfrentarse a un recorrido de 14 kilómetros. El mejor de los gallegos fue el vigués Carlos Pérez, tercero, quedando otros atletas de Galicia así: 7º, José Castro Ruibal; 12º, Sergio Vázquez (se valoró mucho su posición ya que era muy joven, pero estaba en gran forma tras haberse entrenado meses antes en Alemania con Woldemar Gerschler); 25º, Argimiro Paños; 35º, Eduardo Fernández; 36º, Luis Martínez; y 46º, Antonio B. Fernández, hasta 77 clasificados. Cataluña fue la primera por federaciones y Galicia la cuarta. Por clubes, el triunfador fue el RCD Español y en quinta posición se situó el Real Club Deportivo de A Coruña. Dos imágenes de ese día ilustran este texto: en una están, de izquierda a derecha, Manuel Fraga Ferrant , Antonio Amorós y Sergio Vázquez, y en la otra se ve a este último, en pleno esfuerzo, en el recinto de Balaídos.

Las mujeres llegan al cross

llegada_AuroraAurora Salgado (Ourense, 1952) cuenta con un lugar preferente en la historia al haber ganado la primera edición femenina del Campeonato de Galicia de cross celebrado el 18 de febrero de 1968 en Santiago de Compostela, tal como se ve en la fotografía.  La atleta del Halcones se impuso, en una carrera de un kilómetro en la que invirtió 3 minutos 18 segundos, a la coruñesa Dolores Tasende y a la también ourensana Aurora Díaz (las tres figuran en la instantánea del podio aquel día).podium_Aurora Cuando en 2017 se conmemoraba la edición número 50 de esta competición, en el torneo que organizó el 29 de enero el Club Deportivo Aurum en Ribadavia, se tuvo en cuenta a la primera flamante campeona y se le tributó un homenaje (el cartel del acontecimiento recuperó su imagen de triunfadora en Compostela). “Me emocionó mucho “, dijo Aurora, “que se acordaran de mí en Ourense para este aniversario”. Aurora Salgado se entusiasmó con el atletismo siendo muy joven y consiguió cierta recompensa: fue campeona gallega de 400 y 800 metros en 1969; alcanzó dos medallas de bronce (800 y 400) en los Campeonatos de España de pista cubierta de 1969 y 1972, respectivamente; y tuvo en su poder, en compañía de su hermana Josefina y Aurora Díaz, como selección de Ourense, el récord nacional de 3×800 metros (7:22.6) en 1968, plusmarca arrebatada por Guipúzcoa ese mismo año (7:07.4) habiendo hecho en tal ocasión las tres atletas de Ourense 7:09.4.

Comentario en “Fotografías con Memoria

  1. carlos pereira costa

    Enhorabuena a Emilio Navaza, por su interés y cariño al Atletismo Santiagués, Coruñés y Gallego.

    Hacian falta periodistas como él, por el bien del Atletismo, DEPORTE REY.

    OJALÁ SIGAN APARECIENDO.

    Un saludo a todos.

    Carlos Pereira Costa,

     
    Responder

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