Fecha: 8 de junio de 2015 · Autor: Emilio Navaza · Categoría: Personajes

Estela Estévez (y II)

Aciago día en Bruselas

Estela Estévez recoge el trofeo en la primera edición de la Carrera Pedestre Popular de Santiago en 1978 (El Correo Gallego)

Desde que era una niña, Estela Estévez se acostumbró a triunfar. En 1978, con trece años, se impuso en la recién nacida Carrera Pedestre Popular de Santiago entre los chavales hasta catorce años. En el colegio, en Vigo, no se distinguía precisamente por mostrarse muy diestra cuando tocaba hacer deporte. “Recuerdo que hice todos los deportes y los hacía fatal. Era un desastre. Yo ponía el alma pero era terrible”, indica. Todo cambió, sin embargo, cuando finalizó de manera espléndida un cross al que se había apuntado. Fue cuando su profesor Bernardo Almuiña, que también era técnico de atletismo, le indicó que poseía condiciones para correr y la animó a que lo hiciese. Estela Estévez no lo dejó en mal lugar en su vaticinio. Ya de juvenil, en 1981, fue campeona de España de cross y también de 1.500 metros tanto al aire libre como en pista cubierta; y de júnior, en 1982, volvió a ser la mejor otra vez en 1.500 al aire libre. Luego, tampoco defraudó. Si prometía de jovencita, no se achicó como senior.

La primera medalla de los Campeonatos de España, donde sumó un total de doce, ocho de ellas de oro, la obtuvo en Gijón en 1985. En esta ocasión fue de plata en 1.500 con 4:22.08, viéndose superada por Asunción Sinovas, 4:21.00. Y también fue de plata la segunda que conquistó, en 1988, pero con posible desencanto por no poder ser oro en su ciudad de Vigo donde mantuvo un duelo escalofriante en la última recta con Lourdes Miquel; ésta se llevó la victoria con 4:21.25 y Estela hizo dos centésimas más.

Como corredora de cross participó en nueve ocasiones en el Campeonato del Mundo

Barcelona le trajo suerte en 1989. Al iniciarse el mes de abril se celebró allí la pelea por el título de 5.000 metros. Daban como gran favorita a Dolores Rizo y pudo con ella. “Carmen Díaz fue la encargada de imponer un fuerte ritmo de salida”, se refleja en Atletismo Español, “pero antes del primer kilómetro ya estaba delante la futura campeona que dio tiempo al primer kilómetro con 3:10.97. Dolores Rizo se encargó de dar tiempo al dos mil con un crono de 6:22.78. A partir de ese momento, Estela Estévez tomó el mando de la prueba seguida de Dolores Rizo y de Esther Pedrosa, pasó por el tercer kilómetro en 9:35.13 y por el cuatro en 12:55.33, hasta que a falta de dos vueltas la gallega rompió la resistencia de sus rivales y se fue a la meta como triunfadora en solitario”.

Esa carrera en la que se clasificaron 25 competidoras, la céltica Estela Estévez la concluyó en 15:59.83, mientras que Dolores Rizo terminó en 16:10.19 y la santiaguesa Esther Pedrosa en 16:11.02.

Meses más tarde, en agosto, se llevó el título de 3.000 con una facilidad insultante. Se adjudicó el oro con 9:11.24, la plata fue para Julia Vaquero con 9:13.73, y el bronce quedó en poder de Dolores Rizo con 9:21.97.

Arrolladora volvió a estar en 1990. En mayo, en Sevilla, conquistó el título y el récord de España de 5.000, y luego en Jerez, en agosto, para nada se vio inquietada en los 3.000, ganando con un registro de 9:04.83, por delante de Julia Vaquero, 9:15.72, y Lidia Calvo, 9:16.06.

El doble oro anual que vino cosechando en 1989 y 1990 no lo pudo repetir en 1991, al encontrarse ya con una Julia Vaquero crecida. En Palma de Mallorca compitió por el título de 5.000 sin que se viera para nada agobiada; sus 15:44.33 ofrecen garantías de una superioridad rotunda ante Luisa Larraga, 15:59.16, y Teresa Recio, 16:02.75. Pero en el mes de agosto, de nuevo en Barcelona, se topó en los 3.000 con su gran rival Julia Vaquero, que fue la vencedora con 8:59.58; Estela terminó en 9:03.93 y Begoña Herraez hizo 9:13.47. Atletismo Español recoge el duelo entre Julia y Estela señalando que ésta “hizo el gasto durante la primera mitad, pegando Julia un fuerte tirón que le sirvió para vencer y para convertirse en la tercera mujer que baja de nueve minutos en España”.

Oliva Román y Estela Estévez en Balaídos en 1981, cuando la atleta logró la plusmarca gallega de 3.000 metros (F.C.)

Una copia de lo sucedido en 1991 se repitió en 1992. La carrera de 5.000 se dilucidó otra vez en Palma de Mallorca, incluida en el IV Memorial Rafael Coll, por lo que estuvo abierta a la participación extranjera. Y extranjera, de Kenia, fue la ganadora, Hellen Kimaiyo, con 15:35.71, siendo la más cercana a ella Estela que marcó 15:58.41. La plata y el bronce se lo llevaron Teresa Recio, 16:13.89, y Estibaliz Urrutia, 16:18.55. Pero no está de más acudir al relato de lo que allí aconteció: “Cuarto título consecutivo para Estela Estévez y cuarta ocasión consecutiva en la que baja de 16’. La valiente atleta gallega comandó la carrera en sus inicios con parciales de 3’06”, 6´15” y 9´28”, tomando el relevo a partir de aquí la atleta keniana H. Kimaiyo, renovando su título con una marca cercana a la que realizó en 1989”.

Los Campeonatos de España del 92, año olímpico, fueron en Valencia, y allí Julia Vaquero venció los 3.000 con 9:01.71, por delante de Estela, 9:04.33.

Los dos últimos títulos nacionales que obtuvo, ambos de 3.000, los peleó con Julia Vaquero, siendo las dos atletas del New Balance. En 1993, en Gandía, Estela terminó en 9:03.87 y Julia en 9:04.16 (la tercera plaza fue para Teresa Recio, 9:23.29). Y así quedó la crónica para la historia: “Julia Vaquero y Estela Estévez reeditaron su duelo de los últimos tiempos. Esta vez se pusieron de acuerdo para tirar cada una un tramo y que al final se impusiera la más fuerte, siendo ésta Estela”.

Y en 1994, más de los mismo. San Sebastián como escenario. Victoria de Estela en 9:00.54, escoltada por Julia, 9:02.38, y ya algo alejada Rocío Ríos, 9:14.78. Y, además, texto clarificador sobre una mujer de inmensa clase y la pugna sinigual que deleitó al público donostiarra: “Estévez tiró toda la carrera como en ella es habitual con gran regularidad (3.00, 3.01 y 2.59) finalizando cerca de los nueve minutos. Vaquero demostró su recuperación tras tres meses de lesión finalizando a menos de dos segundos de su compañera de equipo”.

La selección española que logró el ascenso a Primera División en Bruselas en 1993. Estela Estévez, tercera por la izquierda, de pie ( Atletismo Español)

Pero regresemos a 1993. ¿Qué sucedió de importante entonces? Pues nada menos que las atletas españolas alcanzaron la cima de la cima, un hito en el que también estuvo presente Estela pero… Nunca las españolas habían llegado a saborear tanto éxito con la selección como les ocurrió en Bruselas, el 12 y 13 de junio, en la final B de la Copa de Europa de Naciones. Lograron por vez primera el ascenso a Primera División al quedar en segundo lugar por detrás de Bielorrusia, pero por delante de Suiza, Bulgaria, República Checa, Noruega, Bélgica y Hungría. En ese victorioso conjunto español figuraban Sandra Myers, Maite Zúñiga, Rocío Ríos, Conchi Paredes, Margarita Ramos, Ángeles Barreiro, Estela Estévez… Para la viguesa, aquella sorprendente victoria colectiva se produjo sin que ella hubiera podido dar de sí lo mejor. Su actuación fue decepcionante. Tal vez jamás padeció situación igual. “Para mí fue tremendo. Tardé mucho en recuperarme psicológicamente”, explica.

Se enfrentó a los 3.000 metros mandando en el primer kilómetro (3:02), pero ya no en el segundo, cubierto en 3:15, y acabó siendo batida por todas las contrincantes. Atletismo Español no se anduvo por las ramas: “Estela Estévez protagonizó la gran decepción española. Tenía la mejor marca de las participantes y terminó última, después de correr lamentablemente”. La suiza M. Nauer fue la ganadora con 9:13.81 y la viguesa hizo 9:20.38.

Transcurrido tiempo de aquella actuación, Estela recordaba así aquel aciago momento: “Salí del hotel diciendo ‘hoy no es mi día’. Pero como eso lo piensas muy a menudo y luego te sale un día brillante…” También menciona que llovía y que se encontraba muy apática. Y aunque se puso al frente de las otras siete atletas, considera que más que ir tirando lo que hacía era ir delante del grupo. “Se puede decir que estuve perdida. Nunca estuve en carrera. Recuerdo que lo pasé muy mal”.

Dice Estela que ya desde jovencita “tenía mucha facilidad para correr”, y supo hacerlo eficazmente tanto en la pista, “me desplazaba muy bien”, como cuando tenía que enfrentarse a terrenos irregulares. Y es que en el Campeonato de España de cross, además de ganarlo en 1991, fue cuatro veces segunda y tres ocupó la tercera plaza, sumando también ocho títulos gallegos; en el Campeonato del Mundo estuvo nueve veces, siendo su mejor actuación la que alcanzó en Boston en 1992 cuando finalizó en decimotercera posición.

La viguesa en A Estrada el 10 de mayo de 2015 (A.M.)

En 1996, cuando nació su segundo hijo, tomó la determinación de abandonar el atletismo. Y no se lo pensó dos veces. “Nunca me he arrepentido de haberlo dejado”. Parece que no derramó ni una lágrima y se puede dar por seguro. “El atletismo nunca llegó a ser lo más importante de mi vida”. Pero decía adiós con un bagaje espectacular: en 27 ocasiones había vestido la camiseta de la selección española y también había conseguido doce títulos gallegos en pista.

Corría el año 2003 cuando el Comesaña Sporting Club celebraba las Bodas de Plata del Memorial Belarmino Alonso, un atractivo cross en recuerdo de quien había sido dirigente del club más antiguo de Galicia, fallecido en 1977. Fue entonces cuando Estela volvió a competir y lo hizo exclusivamente para aquella ocasión. El Comesaña S.C. dejó constancia de la efeméride con estas líneas: “Esta carrera además de la lucha por el triunfo nos dio a todos los aficionados al atletismo la satisfacción de ver correr de nuevo a la olímpica Estela Estévez, que también participó en la primera edición. Era entonces una niña que sin mayores ambiciones se iniciaba en el atletismo con los colores del club organizador, el Comesaña S.C., los mismos que esta mañana volvió a llevar, en medio un cuarto de siglo que trajo 8 campeonatos de España…”. La mujer que se distinguía por su correr fácil finalizó la prueba en quinta posición.

Y van pasando los años hasta que en 2013 vuelve a calzarse las zapatillas para ser, esta vez ya de manera permanente, una veterana más sobre el asfalto. Y lo hace, claro, en el entorno que le es familiar, el del Comesaña S.C., en el que se mueve Oliva Román, su entrenadora de siempre. “Es una persona a la que adoro”, indica. “Ha significado muchísimo en mi vida. Ella y su marido. Es lo típico que se dice, pero es verdad. Creo que fue el tándem perfecto para la Olimpíada y para mi carrera deportiva”.

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