Fecha: 6 de diciembre de 2018 · Autor: Emilio Navaza · Categoría: Personajes

Alessandra Aguilar (I)

Rotterdam, en abril de 2008

Se estrenó como corredora de maratón en Rotterdam (Holanda), el 13 de abril de 2008. Ese día, Alessandra Aguilar (Lugo, 1978) estuvo protegida en todo momento por Marc Roig, porque así lo había decidido ella. Gallega y catalán se habían conocido en Madrid y tenían una amistad muy sólida. “Hemos entrenado muchas veces juntos”, afirma la lucense. No es de extrañar que fuera la primera persona en la que pensó una vez tomada la decisión de afrontar ese maratón que le pusiera en el camino de los Juegos Olímpicos de Pekín.

Lo de hacer de liebre a Marc Roig le venía como anillo al dedo. Para que no hubiera dudas, lo puso por escrito: “Desde el principio la idea me gustó: viajar y correr son las dos cosas que más me gustan en esta vida. Y ganar dinero con ello ya es el súmmum”.

Para ocasión tan especial, planeó que Alessandra debía llegar a la mitad de carrera en 1h15:30 y, si todo discurría con normalidad, tendría que acelerar después el ritmo. Pero la realidad resultó mejor de lo que se preveía y, en ese punto señalado, se arañaron algunos segundos: 1h15:07. Además, una vez dejado atrás el kilómetro 25, la lucense vio fortalecido su entusiasmo a medida que iba superando a quienes ya se quedaban sin fuerzas.

Alessandra Aguilar en los Juegos Olímpicos de Pekín

“El público nos animaba sin parar y descubrimos que Alessandra era la sexta en categoría femenina: un buen puesto, pero sin premio en metálico”, recuerda Marc, quien fue capaz en ese instante de agudizar la vista y darse cuenta de que unos metros por delante llevaban a tres mujeres con un ritmo acaso más lento. Fueron alcanzadas en el kilómetro 35, con lo que eso suponía para su atleta: era ya tercera y con recompensa económica.

Efectivamente, Alessandra finalizaría en tercera posición el maratón de su debut en 2 horas 29 minutos 03 segundos, con lo que mejoraba con cierta holgura el registro que se le exigía para poder ser olímpica. Y Marc Roig, naturalmente, quedó satisfecho de aquella unión. “Alessandra estaba en un estado de forma excepcional y no cedió un ápice al ritmo que yo marcaba”. De hecho, la segunda parte del maratón lo corrió más rápido que el primero, es decir, 1h13:56.

Entre los dieciséis maratones que ha corrido (2008-2017) se encuentran tres de carácter olímpico (Pekín 2008, Londres 2012 y Río de Janeiro 2016), cuatro de corte mundialista (Berlín 2009, Daegu 2011, Moscú 2013 y Pekín 20015) y dos de los Campeonatos de Europa (Barcelona 2010 y Zúrich 2014). La carrera más rápida, 2h27:00, la realizó en Rotterdam el 10 de abril de 2011.

A Pekín llegó un mes antes de que dieran comienzo los Juegos. Lo hizo en compañía del también maratoniano Chema Martínez para tener una aclimatación perfecta. Ya conocía la capital china al haber estado allí en 2001 con motivo de la Universiada. En muchos aspectos, más que ver, y maravillarse con lo que veía, lo que hizo fue recordar.

El maratón femenino se disputó el 17 de agosto a las 7.30 de la mañana, en un circuito urbano bastante llano. La rumana Constantina Dita (Tomescu), que habría de ser la triunfadora en 2h:26.44, tuvo la determinación de atacar mediada la prueba y no se vio seriamente amenazada, por lo que pudo entrar con cierta ventaja en el estadio; lo que resultó vibrante fue la pelea por alcanzar la medalla de plata que se jugaron sin concesión alguna, ya dentro del recinto, la keniana Catherine Ndereba y la china Zhou Chunxiu, separadas en la línea de meta por una insignificancia a favor de la africana: 2h27:06 por 2h27:07.

Para Alessandra esa carrera fue como “una pesadilla” al no ser capaz de tener un rendimiento normal. “Las sensaciones fueron muy malas desde el principio”, señala, y en ningún momento se sintió reconfortada por una recuperación que no llegaba; todo lo contrario, “cada vez iba peor”. En el kilómetro 15, completamente rota, a lo único que ya aspiraba era a llegar a la meta porque lo que no quería era abandonar en una cita de enorme trascendencia. Y aunque le dolía el cuerpo no se dio por vencida y siguió y siguió avanzando hasta que vio “El Nido del Pájaro”, el colosal y espectacular estadio, que para ella vino a ser como abrírsele el cielo por lo que suponía de salvación. “Creo que nunca olvidaré cuando entré en el estadio”. Se le grabó en su cerebro el fervoroso entusiasmo de la gente, los ánimos de aquel inmenso coro. “Una experiencia muy bonita, pero a la vez muy sufrida porque lo pasas mal”. Lo recalca para que no haya duda: “Treinta y dos kilómetros encontrándote muy mal”.

En ese penoso discurrir maratoniano de Alessandra le pasó prácticamente desapercibida una herida en un dedo de un pie causada por la zapatilla. “Miraba la zapatilla y la tenía con sangre, pero en el kilómetro diez ya se me anestesió el dolor. No puedo decir que me afectara. Me dolía tanto el resto del cuerpo que ya la herida era lo de menos”.

La lucense, tercera por la izquierda, disfrutando en la jornada inaugural de los Juegos de Pekín con otros compañeros

Acabó en el puesto 54º con un tiempo de 2 horas 39 minutos 25 segundos, siendo la segunda de la representación española ya que Yesenia Centeno finalizó en el lugar 45º con 2h36:25, y María José Pueyo lo hizo en el 64º con 2h:48.01. La carrera la concluyeron 69 atletas y hubo doce mujeres retiradas.

En 2009, la lucense viajó hasta Hamburgo (Alemania) para correr allí su maratón el 26 de abril y acercarse lo más posible al récord de España. Cuenta Marc Roig que Alessandra quiso que fueran dos las liebres que le ayudaran y así se hizo. Dos atletas como guías de una nueva experiencia en los siempre complicados 42,195 kilómetros.

Los 10 primeros kilómetros los pasaron en 35:07 y, tal como dejó escrito Marc, “para hacer el récord de España debíamos acelerar, pero todavía quedaba mucha carrera”. Como ya tenían una grata experiencia juntos sabía cómo debía actuar. “Recordando las buenas sensaciones del año pasado, no me importaba hacer un poco más cómoda la primera parte e ir acelerando en la segunda”.

Al completarse los segundos 10 kilómetros en 35:02, ligeramente más rápidos que los primeros, hubo tiempo para la reflexión: comprobó que se venía aminorando el ritmo desde hacía un par de kilómetros. “Alessandra no daba las mismas sensaciones de hace un año y con ella decidí que el récord podía esperar. Era demasiado pronto para forzar la máquina y el objetivo se trasladó a ganar la carrera e intentar mejorar las 2h29:03 de su debut”, explica Marc. Y Alessandra cumplió a la perfección con las dos propuestas: ganó la carrera y el tiempo se paró para ella en 2h29:01.

Cuatro meses después de estar en Hamburgo acudió a Berlín, a los Campeonatos del Mundo como única representante española en maratón. Las participantes se mostraron bastante conservadoras, corriendo en grupo, hasta la mitad de la prueba. Pero sólo hasta ahí. Y una vez dejado atrás el kilómetro 30, la china Bai, la japonesa Ozaki y la etíope Mergia se convirtieron en las candidatas a repartirse el botín. Su tiempo en el kilómetro 35 era 2h01:04 y en el 40, 2h:18.10. El ataque definitivo lo asestó Bai en el último kilómetro sin que se produjera respuesta alguna de sus oponentes. Xue Bai ganó en 2h25:15, Yoshimi Ozaki quedó segunda en 2h25:25, y la tercera posición la ocupó Aselefech Mergia en 2h25:32.

No quedó descontenta Alessandra con su actuación, vigésimo quinta en 2h33:38, a pesar de haber tenido que correr sola desde el kilómetro 10. Calificó este maratón de ameno, con vueltas de 10 kilómetros, comprobando con satisfacción el entusiasmo de la gente. “Estaba todo el mundo animando”. Y si de algo le había valido su triunfo de meses atrás en Hamburgo fue para ser objetivo de la televisión alemana que le dedicó algún plano.

El que sería su quinto maratón lo vivió en Barcelona el año 2010, al disputarse allí los Campeonatos de Europa y su séptimo puesto se convirtió posteriormente en quinto debido a dos casos de dopaje. El 31 de julio venció la lituana Zivilé Balciünaite (2h31:14) que se fue distanciando del resto a partir del kilómetro 25. “Me gusta correr con calor; me hace sentir muy bien”, dijo la triunfadora, quien también expresó con total tranquilidad que “estaba segura de que iba a ganar”. Fue desposeída del título. Y sin el segundo puesto se quedó igualmente la rusa Naila Yulamanova (2h32:15). Hubo, por tanto, trastoque en la clasificación y la que fue tercera aquel día, la italiana Anna Incerti (2h32:48), pasó a ser la ganadora.

En el momento de finalizar el maratón de los Juegos de Pekín (Atletismo Español)

De Alessandra se lee en Atletismo Español: “La gallega hizo una gran carrera regulando para vaciarse en la parte final y progresando puestos en todo momento”. Llegó a la meta con un tiempo de 2h35:04. “Ha salido el trabajo de los entrenamientos”, manifestó. “Ha sido una carrera muy dura, pero he peleado de una forma inteligente, poco a poco, guiada por un público que me ha llevado en volandas”.

Ya en 2011 Rotterdam, otra vez, entraba en los planes de la maratoniana gallega. El espectacular maratón de la ciudad holandesa estaba previsto para el 10 de abril. De nuevo acapara la escena Marc Roig. “Después de la gran temporada invernal de Alessandra”, escribe el catalán, “el objetivo parecía claro: batir el récord de España de maratón. Pero una gripe se cruzó por el camino a mediados de febrero y colocó un gran interrogante en la planificación. Durante dos semanas se suspendieron los entrenamientos y aunque los retomó con buenos ritmos y sensaciones, dos semanas es mucho tiempo”.

Llegado el momento crucial de la carrera, Marc dispuso la estrategia a seguir.  En esta ocasión contarían con el holandés Michiel Ottien, que habría de tener su protagonismo hasta el kilómetro 20, y acto seguido tomaría el mando el gran José Manuel Abascal durante seis kilómetros más. El animoso grupo cruzó el medio maratón en 1h13:45 y, como relata Marc, “aunque parecía que estábamos muy lejos del récord (2h26:51) no era descabellado contar con él”.

Un maratón puede convertirse tranquilamente en una aventura porque es una distancia considerable en la que no es extraño que suceda de todo. Cuando transitaban, decididos, entre el kilómetro 20 y el 25 surgió un contratiempo temible. Lo explica así Marc: “Nos encontrábamos con el tramo más difícil a causa del viento en contra y fue un acierto no querer entrar en una batalla con él. Abas y yo corrimos lo más pegados que pudimos haciendo un muro para proteger a Alessandra y, sin preocuparnos, cedimos unos segundos que nos dieron aliento para lo que venía después”.

No había signo alguno de inquietud en Alessandra, reafirmándose esta apreciación cuando le dijo a Marc, antes de ser alcanzado el kilómetro 30, que no era necesario que aflojara el ritmo porque iba francamente bien.  Quien sin embargo acabó claudicando fue Marc Roig; se paró en el kilómetro 38 después de haberle comentado a Alessandra que iba justo de fuerzas. “Y ella”, refiere el catalán, “como una gran profesional, me dio permiso para pararme”.

“Siguió hasta la meta ella sola, mantuvo la marcha que le había puesto y cruzó la meta en 2h27:00 (1h13:15 la segunda media), mejorando su marca en 2:01 y quedándose solo a nueve segundos de tener el récord. Pero no le importó, estaba eufórica”, sentencia Marc.

La atleta de Lugo fue la cuarta mujer en la meta, con el añadido de que, con su registro, se ganaba la plaza para poder estar en los Mundiales de Daegu (Corea del Sur) y en los Juegos Olímpicos de Londres (Inglaterra). En una carrera como aquella, abierta a todo el mundo, finalizada por 7.328 atletas ella ocupó, en la clasificación general, el puesto trigésimo séptimo.

Era consciente, antes de traspasar la línea de meta, de que ese día no iba a superar el récord nacional de Ana Isabel Alonso. “A falta de dos kilómetros ya sabía que, aunque apretara, iba a ser bastante difícil conseguirlo, que este año no iba a ser”, manifestó. Y tanto ella como su entrenador Antonio Serrano no se disgustaron. “No lo lamentamos ninguno porque en ningún momento salimos este año a hacer el récord de España. Salimos a ver si bajábamos de 2 horas 28 segundos”.

Pero hubo otro acontecimiento que debe tenerse en cuenta en aquel 2011, aunque el resultado no fuera satisfactorio. En realidad, su actuación del 27 de agosto, en los Mundiales de Daegu, conlleva el desencanto de haber tenido que retirarse en el kilómetro 24, cuando ya iba padeciendo dolores estomacales y se encontraba entonces a un minuto del grupo de cabeza. Había iniciado muy bien la prueba, en la parte de delante por lo que se hizo notar ostensiblemente, pero terminó recibiendo suero en el mismo circuito. La victoria se la llevó la keniana Edna N. Kiplagat (tenía la mejor marca de todas las participantes) con 2h28:43, completando el podio otras dos compatriotas: Jeptoo (2h29:00) y Cherop (2h29:14)

Ganando el Maratón de Hamburgo en 2009 (El Correo Gallego)

No faltaban muchos días para que finalizara el mes de febrero de 2012, año olímpico, cuando se vieron sacudidos los cimientos del mundo atlético español al conocerse un hecho en el que estaba involucrada Alessandra. El día 23, en la web de El País, se decía: “La mejor maratoniana española, la única que estuvo en los Mundiales del verano pasado en Daegu, ha dado positivo por el estimulante heptaminol y se arriesga a una suspensión de entre tres y seis meses, ello a las puertas de los Juegos de Londres. Ella insiste en que no lo hizo intencionadamente: “Ha sido un error garrafal, de principiante, de ingenua total. Mi médico particular me recetó Denubil, un medicamento que no mejora el rendimiento, y yo confié en él y no leí el prospecto. Pero sé las reglas y asumo las consecuencias”.

“El heptaminol -prosigue El País- es un estimulante específico que solo está prohibido durante la competición y que utilizan algunos deportistas para combatir la astenia, los bajones físicos y anímicos, en épocas de entrenamientos. Pero el pasado 8 de diciembre Aguilar compitió, y ganó, el cross de Cantimpalos (Segovia) que, además, se corrió un jueves en lugar del tradicional domingo. Le sometieron a un control antidopaje y dio positivo”.

“En cuanto supe que había dado positivo se lo conté a mi entrenador”, argumenta Alessandra en el rotativo madrileño. “Es complicado. Sigo siendo muy crítica con el dopaje. Pero esto no es lo mismo que otras sustancias como la EPO. En este caso no ha habido ninguna intención y no es una sustancia que mejore el rendimiento. Es como un frenadol. Ha sido un error… Pero sé que quien me quiera creer me va a creer, y quien no… Solo yo sé que todo lo que he hecho, todo lo que he conseguido hasta ahora en mi carrera, ha sido por mi esfuerzo”.

El día 25, en el diario As, se publicaban unas declaraciones de Antonio Serrano, entrenador de Alessandra, sobre este asunto. “La apoyo porque la creo”, decía el técnico. “Ha cometido un error garrafal, por no leerse el prospecto, y tiene que asumirlo y pagar su culpa, pero ha sido una sustancia suave y ha dado la cara. Aquí no se esconde nada. Trabajamos limpio”.

Por este caso, la lucense recibió una sanción de tres meses, tiempo que empezó a contar desde la fecha en la que fue suspendida cautelarmente, el 21 de febrero, y una vez lo supo comentó en las redes sociales: “Tras meses de espera, por fin me ha llegado la resolución de la sanción: ¡3 meses! Así que en junio volveré a hacer lo que más me gusta, competir. Ahora sólo me queda seguir trabajando para poder brillar en Londres”.

Su segundo maratón en unos Juegos Olímpicos lo vivió el 5 de agosto. La carrera, en Londres, se inició en medio de un fuerte aguacero con un recorrido que mostraba algunos de los lugares más significativos de la capital. Cuando la atleta que iba en cabeza, la italiana Valeria Straneo, pisó lo que era el medio maratón el crono marcaba 1h13:13. La prueba, poco después, se convirtió en una deslumbrante pugna entre kenianas y etíopes. Y una de estas mujeres, Keitany, que había pasado por el kilómetro 30 en 1h42:44, acabó sucumbiendo cuando estaba cercano ya el punto final al tener que ceder todo el protagonismo a la etíope más valerosa: Tiki Gelana, ganadora de la medalla de oro en 2h23:07; la plata se la adjudicó la keniana Priscah Jeptoo (2h23:12) y el bronce lo disfrutó la rusa Tatyana Petrova Arkhipova (2h23:29).

De las tres españolas allí presentes, Alessandra Aguilar, Elena María Espeso y Vanessa Veiga, la que mejor lo hizo fue Alessandra al quedar vigésimo sexta en 2h29:19. “El nivel que ha habido este año ha sido muy alto, porque con estas marcas en cualquier otro año hubiéramos entrado en puestos más delanteros”, menciona en Atletismo Español Alessandra, quien mejoró casi treinta puestos con respecto a su primera comparecencia olímpica en Pekín. Fue capaz de mantenerse entre las que iban por delante hasta transcurridos 19 kilómetros. “Yo sabía”, comenta en La Voz de Galicia, “que las atletas africanas estaban dejándonos hacer y que al acercarse la mitad de la prueba iban a poner su ritmo. Y así fue. Cuando dieron el tirón yo intenté buscar mi grupo, mi ritmo”. Para ella, en todo caso, el balance fue satisfactorio: “Me sentí bien. Esta ha sido una carrera muy dura, porque el circuito es muy exigente, pero estoy muy contenta por el resultado final”.

Alessandra Aguilar, a la izquierda, en el maratón de los Campeonatos de Europa de Zúrich 2014 (Atletismo Español)

Por su parte, Elena María Espeso terminó en 2h36:12 (puesto 61º) y la también gallega Vanessa Veiga lo hizo en 2h46:53 (97º). De este maratón olímpico se retiraron 11 participantes, clasificándose 107.

En la primavera de 2013 se abordó sin rodeos la conquista del récord español en poder de Ana Isabel Alonso desde 1995. Por tercera vez se pensó en Rotterdam como lugar idóneo para este intento que para nada era descabellado. Y con ella a su lado Marc Roig, naturalmente, su valedor, el hombre que sabe guiarla en el esfuerzo. “Él se ocupa del cronómetro y de los ritmos. Yo me fijo en su dorsal y me concentro en la carrera, sólo tengo en cuenta los parciales cada 5 km. Eso me descarga mentalmente”, dice la atleta en Marca.

Si ella confía en Marc lo mismo le sucede a su entrenador Antonio Serrano, ex corredor de maratón, quien menciona en As: “Marc es experto en esto y ya ha ayudado a Alessandra en otras ocasiones”. Y la protagonista, según el técnico, estaba más que preparada para la hazaña. “Ha entrenado muy bien con semanas de 170 y 175 kilómetros y ha hecho cuatro tiradas de 30 y 32”. Serrano observaba “muy convencida” a su pupila y ésta no quería desperdiciar la ocasión: “Arriesgaré desde el principio, pero estoy convencida de que tengo el récord en mis piernas”, confiesa en Marca. “Estoy entrenando bien y las oportunidades no se pueden ir desperdiciando”.

El día señalado era el 14 de abril y ese día, a pesar de haberlo hecho muy bien, Alessandra se quedó a 12 segundos de la mejor marca española y fue la cuarta entre las mujeres (la carrera la ganó la keniana Jemina Jelagat, 2h23:27). En la web de la Federación Española de Atletismo se le dedicaron elogiosas palabras sobre su actuación: “… ha logrado un registro de 2h27:03 (a tres segundos de su tope personal) en una prueba en la que, desde el inicio ha corrido por debajo del tope español de Ana Isabel Alonso (2h26:51), en un alarde de coraje y sabedora de que tenía el récord en sus piernas, pero los últimos kilómetros de la carrera y con el viento en contra, se hicieron insufribles para nuestra gran maratoniana…” La marca de Alessandra le valía para acudir, en verano, a los Mundiales de Moscú.

Pero decía algo más la web federativa: “Como dato decir que pasó el medio maratón en 1h12:54 que es la mejor marca española del año en esta distancia, y que, al paso por el km. 30, estableció una mejor marca española en esta distancia con 1h43:50 (anterior 1h44:00 de Ana Isabel Alonso)”.

En las redes sociales se manifestó así la interesada: “La carrera fue dura y con momentos difíciles, pero conseguí sobreponerme a las situaciones complicadas y pelear hasta el final. Estoy contenta por haberlo dado todo. Los últimos 7 km sola contra el viento hicieron mella”.

Con esta referencia tan estimulante se presentó en la línea de salida de los Campeonatos del Mundo de Moscú el 10 de agosto, a las dos de la tarde y cuando el termómetro marcaba 28 grados; las participantes eran 72. Durante 40 kilómetros la iniciativa la mantuvo la italiana Straneo (hizo el medio maratón en 1h12:58), noqueando rivales con decisión excepto a las keninanas Kiplagat y Melkamu, aunque esta última acabó cediendo una vez superado el kilómetro 30. Cuando únicamente faltaban un par de kilómetros para la meta, Kiplagat imprimió más brío y Straneo, soberbia, ya no se inmutó. Edna N. Kiplagat coronó la carrera en 2h25:44 y Valeria Straneo en 2h25:58.

En los Mundiales de Moscú 2013 donde finalizó quinta en maratón (Atletismo Español)

Alessandra estuvo magnífica. Solo es cuestión de recrearse en lo que se comenta de ella en Atletismo Español: “Exhibió un despliegue táctico primoroso. Amparada en los rigores del calor y la humedad -que tanto trabajó en la que probablemente haya sido la preparación más dura de sus seis grandes campeonatos en los 42,195 km- supo mantener a raya el desenfreno, alejarse de las guerras suicidas del grupo cabecero y aguardar el momento de coger la tijera para recortar a su antojo la clasificación general. Nunca, jamás, una maratoniana española lo había hecho mejor que ella en un Mundial: quinta (la referencia era Mónica Pont y el sexto puesto de Gotemburgo 95), el mismo puesto que hace tres cursos facturó en el Europeo de Barcelona. La marca, 2h32:38 (recordemos, carrera sin liebres bajo paupérrimas condiciones meteorológicas), debe motivarla todavía más…”

“Estoy muy contenta, aún no me lo creo”, fueron las palabras de Alessandra que recoge La Voz de Galicia. “Un quinto puesto en un Mundial es mejor que un récord. Ha sido la carrera más dura que he corrido con diferencia. Aunque a mí me ha beneficiado, los organizadores se han equivocado programándola a las dos de la tarde”.

Otro de los maratones grandes a los que tuvo que enfrentarse fue el perteneciente a los Campeonatos de Europa de Zúrich (Suiza) 2014 donde, lamentablemente, debió retirarse. Ella fue una de las cinco mujeres que no dieron finalizada la prueba que ganó la francesa Christelle Daunay (2h25:14). El recorrido, “con cuestas imposibles” según Atletismo Español, le dio la puntilla. Se quejaron lastimosamente sus gemelos después de que se hubiera ido decidida “con el grupo de cabeza tras la esperanza de pescar una medalla desprevenida, pero tuvo que abandonar la pelea de la forma más dolorosa y cuando luchaba ya por mantener una plaza de finalista. Al paso por el kilómetro 39, con todo prácticamente hecho, el sóleo de Aguilar dijo “basta”…”

Al siguiente año, el que era su cuarto maratón mundialista lo disputó en Pekín el 30 de agosto. La carrera en la que la etíope Mare Dibaba se llevó la mejor parte al hacerse con la medalla de oro en 2h27:35, Alessandra finalizó la decimoséptima en 2h:33.42, lo que le produjo cierta decepción por no haber sido capaz de reafirmar allí su presencia en los Juegos de Río 2016 (poseedora ya de la mínima olímpica se le exigía terminar entre las quince primeras para ser fija). “Río estaba ahí y se me ha escapado. Hasta el kilómetro 34 estaba luchando por estar entre las 15 primeras”, manifestó.

También hizo ver Alessandra que se había encontrado con el conocido “muro” complicándole el tramo final. “Ha sido de ir fenomenal a, de repente, el muro y los últimos seis o siete kilómetros han sido realmente duros”.

Pero no le dieron ese disgusto definitivo de dejarla en casa. En mayo de 2016, la Federación Española de Atletismo confirmó que acudiría a Río y ella, gozosa a más no poder, lo contó en las redes sociales: “Feliz, emocionada, nerviosa… Es muy difícil explicar con palabras todo lo que siento. Este verano estaré en los Juegos de Río. En Pekín 2008 comenzó mi andadura olímpica, un sueño hecho realidad. Y este verano participaré en los que serán mis terceros Juegos. ¡Qué emoción!”.

Un contingente considerable de atletas (157) inició, a las nueve y media del 14 de agosto el maratón olímpico femenino en el famoso Sambódromo (lugar de la meta también), cuando el termómetro señalaba 21 grados pero con una humedad del 83 por ciento; el sol acompañó, implacable, a lo largo del recorrido.

La atleta gallega, en el centro, en el maratón de los Juegos de Río 2016

La cabeza de carrera atravesó por el medio maratón en 1h12:56 y poco después la bielorrusa Mazuroniak se erigió en la dueña de la situación con un ritmo que no todas sus rivales pudieron seguir; en el kilómetro 30 (1h43:21) continuaba en vanguardia la bielorrusa pero con ella estaban la keniana Sumsong, las etíopes Tsegaye y Dibaba, dos mujeres de Bahrein, Chelimo y Kirwa, y la estadounidense Flanagan.

Superado el kilómetro 35 las más inquietas fueron Kirwa, primero, Dibaba, a continuación, y Sumsong en tercer lugar; las tres, parecía más que claro, se jugarían las medallas en litigio. Y así fue. A unos 3 kilómetros de meta, la que puso más empeño en eliminar a sus oponentes fue Jemina Jelagat Sumsong, por lo que el oro fue para ella (2h24:04); la plata se quedó en poder de Eunice J. Kirwa (2h24:13), y el bronce lo obtuvo Mare Dibaba (2h24:30).

Las condiciones en las que hubo que correr no fueron fáciles. Se retiraron 24 de las participantes, entre ellas las españolas Estela Navascués y Alessandra Aguilar, mientras que la tercera, Azucena Díaz, concluyó en el puesto 34º y un tiempo de 2h35:02.

Alessandra fue la mejor de las españolas mientras estuvo en carrera. Así, por el kilómetro 5 ocupaba el lugar 34º, en el 20 había mejorado cuatro posiciones y en el 25 había retrocedido hasta el puesto 36º; poco después decidía retirarse. Se explicó así en las redes sociales: “Ha tocado vivir la cara más amarga: perdí el conocimiento y me desplomé. No lo vi venir. 27 km de disfrute y de repente todo negro. No lo entiendo”.

En El País se relata ese momento aciago vivido por la atleta gallega a través de las palabras del médico del equipo español, Christophe Ramírez: “Me dijo que se sentía bien y que se había propuesto alcanzar a una japonesa que tenía delante, y que iba acercándose cuando, de repente, se vio en el suelo a cuatro patas y preguntándose ¿dónde está la japonesa? ¿dónde está la japonesa?”. Y añade El País que, según el galeno, “la causa del desvanecimiento fue la deshidratación provocado por el calor y la humedad y acrecentada porque la atleta está pasando la regla”. También se indica que Alessandra “fue evacuada del circuito en una ambulancia, donde la recuperaron con suero y en la que llegó más de una hora después a la zona médica de la meta, saturada por los casos que debían atender”.

Aunque, en estos años, no ha podido conseguir la plusmarca española de maratón, su regularidad y su dominio en la distancia no se discuten. Desde 2008 a 2017, ha sido número uno del ranking español seis temporadas.